Juan Curuchet cruzaba la meta y lograba la primera medalla dorada para Argentina en los Juegos Olímpicos. Casi al unísono, el timbre de su casa en Mar del Plata, comenzaba a sonar incesantemente. Yanina Curuchet, su esposa, era la representante en el país del deportista que a miles de kilómetros se anotaba en la historia grande del deporte mundial.
“Estaba mirando la televisión, haciendo zapping por los canales deportivos siguiendo la carrera. Cuando Juan ganó empezó a sonar el teléfono, el timbre y tenía 40 personas adentro de la casa”, cuenta Yanina entre risas.
Yanina es la compañera de Juan Curuchet “estamos casados hace 21 años, y estamos juntos hace 24”, explica la mujer, quien conoció al deportista íntimamente ligado a su pasión por el ciclismo. Tienen 4 hijos, dos de los cuales juegan al fútbol –uno de ellos en la cuarta de River- y un restante que heredó la pasión por al bicicleta. “Espero que la más chiquita no salga deportista también”.
“Estos últimos años Juan sentía más cerca la medalla dorada, algo que deseó toda su vida. El tiene mucha fuerza, una moral terrible se ha dedicado toda la vida a esto con mucho sacrificio. Entrena a la mañana todos los días, incluso los domingos”, relató Yanina emocionada.
Finalmente, destacó el hecho de que su esposo, con 43 años, haya llegado a los Juegos Olímpicos de China. “Si Juan no hubiese ganado una medalla, más allá de la amargura, para nosotros ya era una tarea cumplida. Que haya llegado a Beijing con la edad que tiene y los años que lleva corriendo es un logro en si mismo. Para él no obviamente, por que siempre busca más”.