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![]() Néstor sigue vigente, aunque no se lo vea
Cristina Kirchner hizo esfuerzos para que Néstor Kirchner se corriera de la escena pública y el ex presidente comprendió la necesidad de ella. El patagónico no desgastará a la Presidenta con su presencia permanente.
Pero como adelantamos aquí Néstor sigue tomando las decisiones más importantes del gobierno y marca la línea política, incluso en el plano internacional. Néstor Kirchner puso en el discurso de ella el párrafo con el que, en su asunción, maltrató a Tabaré Vázquez ante el Congreso. En Olivos dicen que él marcó esa línea. Fue la “devolución de atenciones”, en boca de Cristina, del desaire de Tabaré en Santiago de Chile, cuando ordenó la puesta en marcha de Botnia tras darle un abrazo a Kirchner y prometerle un acuerdo con el rey, de por medio.
Dicen en la Casa Rosada que Kirchner también “le puso el tono y las palabras” al discurso de Cristina con el que ella respondió a la acusación de la fiscalía general del distrito sur de Florida, en el caso de la valija, totalmente avalada por el gobierno de los Estados Unidos. “No me voy a dejar presionar”, dijo ella. Usó para ello el mismo atril, la misma puesta en escena, que usaba su marido. Es grave el alegato de los fiscales que dicen que el dinero de la valija de Antonini, 800 mil dólares, iban dirigidos a la campaña de Cristina - Presidenta. “No me van a elegir los países amigos, como nosotros no elegiríamos los amigos de otros países”, señaló en referencia a un supuesto complot de Estados Unidos para distanciar a la Argentina de Venezuela. Eran palabras de él. Y como argumento, bastante endeble: remanidas denuncias de conspiraciones internacionales cuando lo que se debe aclarar es: qué hacía un joven venezolano con esa valija de dinero negro en un avión privado procedente de Venezuela con funcionarios argentinos, entre ellos Claudio Uberti, hombre de Kirchner y de Julio De Vido. No es sencillo de explicar. Por ello, Cristina Kirchner tardó ayer 45 minutos más de lo previsto para llegar a la Casa Rosada, raro en ella que hace alarde de puntualidad. No era el embotellamiento por los piqueteros anti - K lo que la retrasó a la jefa del Estado. Se encontraba discutiendo en Olivos con Kirchner los pasos por seguir. Otro rasgo de preocupación: Kirchner viajó ayer en el helicóptero con ella, pero no fue a la Casa Rosada. Se reunió en Puerto Madero con Alberto Fernández a almorzar. Nada de teléfonos. El golpe de Antonini, ahora un arrepentido en manos del FBI, desespera a los Kirchner: no saben hasta donde llegan las evidencias en poder de la fiscalía. Es la primera vez que ellos lucieron desconcertados y sin rumbo.
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