|
||||||||||||
|
||||||||||||
|
NACIONALES
Crímenes de los años `70Uno de los fundadores de la Triple A está libre y vive en Buenos Aires
El fundador del semanario “El Caudillo”, Felipe Romeo, tuvo un breve exilio en España y luego retornó al país. En el expediente en el que está acusado el ahora detenido Rodolfo Almirón, figura que las oficinas de la redacción eran una sede disfrazada de la organización de extrema derecha.
Felipe Romeo es el fundador de la revista de la Triple A llamada “El Caudillo”. En la misma, se decía que el país estaba en guerra y se saludaba a los asesinatos y atentados.
Tras un exilio en España, Romeo volvió a vivir a Buenos Aires. Es uno de los principales acusados en la causa que investiga el terror de la organización de ultraderecha y que a fines de diciembre culminó con la detención en España del ex subcomisario Rodolfo Eduardo Almirón. Según el periódico porteño Página 12, Romeo pasa ahora sus días recuperándose de sus problemas cardíacos y en una nueva profesión, inesperada en alguien con su historial: es restaurador de edificios antiguos. “El Caudillo” apareció el 16 de noviembre de 1973, “cuando el general Perón se aprestaba a comenzar a depurar el movimiento de los infiltrados que se habían encaramado en distintas posiciones merced al traidor Héctor Cámpora”. Que Romeo, su revista y su anónimo grupo de redactores tenían el mismo patrono y referente que la Triple A, José López Rega, no era ningún secreto. Una vez que El Brujo asumió el Ministerio de Bienestar Social, la revista se pobló de interminables, amplios y repetidos avisos de diversos programas oficiales financiados por esa repartición. El relato de Juan Segura, un teniente del Regimiento de Granaderos, fue una de las primeras pruebas que tuvo la investigación judicial sobre los crímenes de la Triple A, abierta a mediados de 1975. Un mediodía, venía manejando una camioneta del Ejército cuando, en Palermo Chico, sufrió un desperfecto que lo obligó a parar. Un policía le señaló un edificio blanco, en Figueroa Alcorta 3297, y le sugirió que era el lugar indicado para hablar por teléfono y pedir ayuda. Allí le dijeron que funcionaba la revista Puntal, poco antes llamada El Caudillo, bajo la dirección de Felipe Romeo. Había armas a la vista y apareció una mujer a quien todos aludían como la secretaria “del ministro José López Rega”. El oficial se fue con cinco revistas de regalo bajo el brazo. Horas más tarde denunciaba ante su jefe, el coronel Jorge Sosa Molina, que se trataba de una sede disfrazada de las “Tres A”. Romeo también tiene algunas páginas dedicadas en el expediente. Allí declaró el dueño del inmueble de Palermo Chico, Luis Carlos Mariscotti, y dijo que se lo había alquilado al propio Romeo para que “funcionaran oficinas de redacción”. Sólo iba a cobrar el alquiler, pero le aseguró al juez que los vecinos le habían comentado que allí circulaban “personas armadas en forma regular y que se efectuaban actividades sospechosas”. La revista de Romeo ganó protagonismo a la muerte de Perón. La edición 35, del 19 de julio de 1974, proclama en tapa que “Isabel no es la heredera de Perón”. La aparente contradicción se resolvía al dar vuelta la revista, que en contratapa continuaba con que “Es presidente por mérito propio”. Hubo una tercera etapa de El Caudillo, que se abre con el retorno de Romeo de un exilio bastante fácil en España. El Caudillo reaparece en mayo de 1982, con oficinas en Uriburu 260, piso 4, y con avisos salutatorios de la Secretaría Política del PJ, de la CGT y de las 62 Organizaciones. El tema excluyente es la guerra de Malvinas: “Reaparecemos porque Argentina está en guerra”, explica el editorial, nuevamente de Romeo, que pondera que el país sufrió tres agresiones, la guerrillera, la económica y la militar, siempre a manos del enemigo sinárquico. Al triunfo de Raúl Alfonsín le siguió un largo período de bajísimo perfil del que salió en las páginas policiales. El 26 de octubre de 1988, la División Moralidad de la Policía Federal lo detuvo en el bar de una persona “con antecedentes de delitos contra la propiedad y robo de automotores”, en Gascón 1460. Según la causa abierta, Romeo tenía “entre sus ropas” 110 gramos de cocaína de alta pureza. Después de seis días preso fue liberado bajo fianza de 50.000 australes y acusado de tenencia de estupefacientes, sin que se pudiera probarle que intentaba traficar. Según personas que lo conocieron en los años que siguieron, Romeo sufrió recurrentes problemas de salud por su estilo de vida, que culminaron en un infarto en 2006 y la instalación de dos stents, a los 61 años de edad. Ya formaba parte hace años –en carácter de socio, amigo o acreedor, de acuerdo a distintas fuentes que se contradicen– de la empresa “CR”, dedicada a las restauraciones y que tiene como sede el último piso y la cúpula gaudiesca de Ayacucho y Rivadavia. El edificio fue restaurado por la firma y, según su propia declaración en un sitio especializado, “por el profesor Felipe Romeo”. |
|
|||||||||||
|
||||||||||||