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Son cada vez más extendidos
Los cortes de luz no cesan en Buenos Aires
El martes, con 42 grados de sensación térmica, el consumo de electricidad casi llegó al límite. Hubo cortes de hasta nueve horas en numerosas zonas de la Capital y el conurbano bonaerense.
Con una sensación térmica de 42 grados a las 14.30, el martes volvieron a producirse cortes de energía eléctrica en diferentes puntos de la ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense. Esta vez, a diferencia de las interrupciones registradas durante la primera semana del año, los cortes fueron más extensos: los hubo de tres horas y de hasta nueve horas, especialmente durante la noche.
En este contexto, obviamente, las líneas de atención al público de las empresas que prestan el servicio ardieron casi tanto como los sufridos usuarios. La suspensión del suministro alcanzó varias manzanas de Caballito, Floresta, Liniers, Palermo y Belgrano en la Capital, entre anteanoche y ayer. En el conurbano, los lugares más afectados fueron Olivos, Pilar, Florida, La Horqueta, Vicente López y Lanús, entre otros. Aunque en las empresas prestatarias del servicio, Edenor y Edesur, reiteraron ayer que se había tratado de cortes "puntuales", el diario La Nación recibió numerosos testimonios y quejas de lectores. Muchos de esos reclamos dieron cuenta de una baja en la tensión normal de 220 vatios, que provocó desperfectos o el mal funcionamiento de electrodomésticos. "Dormirse fue un infierno", expresó Rodrigo Pérez, de la Lucila, que estuvo sin luz entre las 22.30 de anteanoche y la 1.30 de ayer. En el barrio de Caballito, en una zona que ya había sufrido los cortes a fin de año anteanoche volvió la penumbra. "Los vecinos realizamos un cacerolazo por esta situación. Anoche [por anteayer], a las 21, sufrimos un nuevo corte de luz que duró hasta a la una de hoy [por ayer]", dijo Ingrid Espinosa, que vive en Bogotá al 900. "Estuvimos sin luz desde las 22 de anteayer hasta las 7 de ayer. Nos dijeron que se había incendiado una usina y tuvimos que desalojar el edificio por los chispazos y el humo: intervinieron la policía y los bomberos. Esto es inhumano", expresó Karina Cora, que vive en Caballito, en la calle Rojas entre Bogotá y la avenida Avellaneda. "En el barrio San Andrés, en General San Martín, a partir de las 21 la tensión baja a niveles en que muchos artefactos, como el aire acondicionado, los relojes eléctricos y los tubos fluorescentes, no funcionan", se quejó Daniel Benítez. Las empresas prestatarias lo niegan, pero una calificada fuente confirmó a La Nación que el ahorro energético reclamado por el Gobierno incluye la baja de la tensión del servicio. Al límite Ventiladores y acondicionadores de aire, computadoras y lamparitas, televisores y equipos de música. Casi todo lo que hay dentro de un hogar funciona conectado a una red de distribución y de estaciones transformadoras que ayer recibieron una dura prueba. Ni el cambio del huso horario ni las campañas de concientización para ahorrar energía impulsadas por el Gobierno parecerían, por ahora, resultar una medicina para bajar la fiebre de la demanda de energía. Según las empresas, la presión sobre el sistema resultó ayer récord, con un pico de demanda de potencia de casi 17.700 megavatios. Este nivel queda muy cerca de los 18.000 MW, un valor considerado clave, que marca el límite a partir del cual el sistema energético ingresa en situación de riesgo. El parque generador del país logra producir unos 21.000 megavatios. "Los cortes se producen porque hay una generación de energía y una capacidad instalada de transporte que colapsa. Las empresas tienen que recurrir a los cortes o bajar la tensión para que no se queme todo el sistema", explicó ayer un empresario dedicado a la fabricación de instalaciones de alumbrado público, que no quiso ser nombrado. Sucede que, desde el Gobierno, niegan la existencia de una crisis energética y sostienen que el Plan de Uso Eficiente sería suficiente para evitar apagones y cortes masivos. En Edenor, la respuesta a las inquietudes sobre los cortes fue similar a la de la semana pasada. "Objetivamente, el suministro de energía estuvo [ayer] todo el día asegurado. Ha sido una jornada atípica por el calor y tuvimos algunos episodios aislados que fueron solucionados", dijo un vocero de la empresa. "Por fortuna, estuvimos tranquilos con algunos problemas mínimos frente a la exigencia en el sistema", dijeron en Edesur. "Esto es de una gravedad extrema. Que lo llamen como quieran. Viven en un termo, porque no saben sumar y restar: si tengo tanta energía y una demanda tan grande, la diferencia es el corte. Creo que éstos son cortes selectivos, aunque debe haber algunos colapsos, porque los niveles están saturados, y si aumenta el flujo por encima del límite térmico, hay que cortar antes de que se queme todo", explicaba hace algunos días a La Nación, Horacio Quaini, ex subsecretario de Energía del gobierno de Raúl Alfonsín. "Enero y febrero son dos meses con demanda baja porque mucha gente se va de vacaciones y porque las industrias realizan mantenimiento, pero a partir de marzo la situación cambia radicalmente con temperaturas también muy altas", agregó el especialista. |
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