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FIRMAS
Por Domingo SchiavoniEntre la pobreza real y el bienestar virtual
Días atrás la presidenta sostuvo que existe un país real que ha logrado un piso social de protección como nunca se había visto, que ha permitido que se batan récords en materia de esparcimiento afortunadamente en nuestra población, en nuestras playas, en nuestros centros turísticos, y otro país virtual o mediático ( o sea, que inventan los medios con sus discursos analógicos y engañosos) en el cual suceden cosas horribles, en donde nada está bien, en donde todo está mal, como por ejemplo Malvinas, donde han vuelto a poner la bota los piratas ingleses.
![]() Sin embargo, muchos integrantes de movimientos sociales que no pudieron ir de vacaciones por falta de recursos económicos, y que tampoco perciben el piso social de protección que según Cristina Kirchner existe en la Argentina, sostienen que el país real es aquel en el que millones de personas viven en la pobreza e indigencia y, a pesar de las promesas oficiales jamás cumplidas, continúan sin tener un trabajo digno que les permita salir de la penosa situación en la que se encuentran.
En este sentido desde el MST Teresa Vive, que otrora apoyara la gestión presidencial, se sostiene que los militantes están desesperados y con mucha bronca porque ven que los amigos del poder son beneficiados con los planes sociales y, por este motivo, se está calentando la caldera; la Corriente Clasista y Combativa afirma que la situación social se ha agravado enormemente en todo el país y que este gobierno “equitativo y plural” sólo reparte los pocos recursos que destina para la emergencia social entre sus intendentes, gobernadores y punteros, al mismo tiempo que reconstruye su aparato electoral, discrimina abiertamente a intendentes y organizaciones opositoras; y el Polo Obrero plantea que las familias trabajadoras tienen los bolsillos vacíos gracias al incumplimiento generalizado del gobierno que se había comprometido a dar trabajo. La inflación devasta la economía de todos los trabajadores, el gobierno está apurado por pagar cada día más deuda externa y para los desocupados el poncho no aparece, como se dice ocurre. Todo este ocurre en esta Patria, que alguna vez fue llamada el granero del mundo y que se hoy se debate entre la tiranía política y el refugio indigno de los desarrapados. También algunas organizaciones sociales, que hasta hace poco tiempo apoyaban la mayoría de las decisiones gubernamentales, públicamente critican la gestión de Cristina Kirchner. Así, por ejemplo, desde Barrios de Pie se sostiene que sus militantes están hartos del clientelismo con el que el gobierno se maneja en los barrios, “porque no puede ser que los programas sociales sean solamente para alimentar la panza de los intendentes y el aparato justicialista, y no puede ser que a la gente se le cobre plata para poder entrar a trabajar”; y la Federación Tierra y Vivienda afirmó que si ésto no cambia, “en marzo van a haber 70 u 80 mil tipos de todos los movimientos sociales saliendo a la calle a reclamar, porque hoy las cosas no dan para más, estamos asfixiados, rebalsados, y encima se cayeron 456.000 programas de empleo comunitario”. Asimismo, la mayoría de los movimientos populares -según coinciden destacados analistas de sitios web internacionales, entre ellos Alter Infos,- están de acuerdo a la hora de plantear que en la Argentina virtual sólo son felices Néstor y Cristina Kirchner y sus lacayos y adulones, “ya que continúan acumulando riquezas; los empresarios amigos del poder que son beneficiados con la adjudicación de obras públicas; aquellos organismos multilaterales internacionales de crédito que siguen cobrando con fondos del Banco Central de la República Argentina una deuda que mayoritariamente -según el fallo del juez Ballestero- es ilegitima y fraudulenta; y los políticos cipayos del gobierno argentino que se enriquecen mientras el pueblo progresivamente se empobrece más y más”. En este contexto muchos líderes sociales creen que, de continuar la actual situación de creciente exclusión social, los millones de argentinos que tienen sus necesidades básicas insatisfechas, y sus esperanzas deshechas por tanta promesa incumplida, harán sentir su descontento de norte a sur del país con imprevisibles consecuencias para quienes hoy, impunemente, manejan los destinos del país en beneficio propio y en desmedro de la mayoría de sus compatriotas. Para el analista internacional Bruno Perón Loureiro, consultado por el prestigioso Barómetro Internacional, el renovado conflicto de las Malvinas estimula a retomar el viejo adagio de “la unión hace la fuerza” por la hermandad latinoamericana. Tratándose del gran desnivel entre la capacidad bélica de Argentina e Inglaterra, una reunión con los vecinos latinoamericanos nos convoca a lanzar el tema como de vital importancia regional en los foros venideros. Inglaterra envió hacia las Malvinas a la plataforma marítima “Ocean Guardian” (además de otras que no se consignan) con la intención de explorar el gas y el petróleo a 160 Km. al norte de las islas, cuyo archipiélago de tres mil habitantes es disputado desde el siglo XIX por los dos países, habiendo quedado bajo dominio inglés en 1833. Los imperios hace mucho que controlan territorios en América Latina e islas adyacentes. Inglaterra controla las Malvinas, así como la Panagérica (EE.UU.) lo hace en Puerto Rico y Francia en la Guayana Francesa. Está en discusión la soberanía de Argentina y el espacio de defensa de América Latina. La penosa como insuficiente estrategia del gobierno argentino ha sido la de dificultar la acción de las empresas inglesas, que se aproximan a causa del alza del precio del petróleo. La presidenta argentina Cristina Fernández ordenó pedir autorización oficial a todas las embarcaciones extranjeras que naveguen en aguas del país sudamericano. El esfuerzo de esta Patria aún inconclusamente emancipada de frenar el apetito inglés es histórico. La guerra de 1982 dejó como saldo la baja de 649 argentinos y 255 británicos y la derrota de los deseos de recuperar su territorio de los argentinos. El gobierno del ex presidente Néstor Kirchner, para hablar de acciones más actuales, hizo campaña por el reintegro de las Malvinas. Obviamente es legítima la defensa de los recursos naturales en su área marítima por parte de Argentina, al mismo tiempo que surgen críticas inoportunas de que la presidenta intentó desviar la atención de problemas internos, como el aumento de la inflación o el uso de reservas del Banco Central. Cualquier crítica en esta dirección deja de lado que los países latinoamericanos están siempre ocupados en algún impasse o problema que, a despecho de este diagnóstico, deben enfrentar constantemente a favor de su soberanía y del rescate de la dignidad de sus pueblos humillados y avasallados. Argentina e Inglaterra pareciera que están dispuestas a dialogar sobre las Malvinas, a pesar de que la segunda da por cerrado todo debate sobre la legitimidad de su posición sobre las islas, cuya renta proviene en buena parte de la pesca. Pero un conflicto armado es poco probable por el desnivel de las fuerzas en cuestión. El litigio no impide empero que Argentina alimente el deseo de restitución de su territorio por medio de la conducción del tema en el marco de un foro latinoamericano, que incluya representantes políticos capaces de tomar decisiones importantes, como el Grupo de Río o el Consejo Sudamericano de Defensa, todavía en consolidación. El montaje de una estructura propia de discusión y acción sobre temas latinoamericanos por gobiernos progresistas de la región, comienza a tomar forma y a corromper la base que por siglos, permitió las ganancias de los estados imperiales. La Argentina no puede no ver una opción mejor que la unión latinoamericana para expulsar a los corsarios de estas latitudes donde ya ha corrido mucha sangre por manos forasteras. Las Malvinas son una muestra de la permanencia de prácticas colonialistas e imperialistas. Cercados por navíos de guerra y bases militares de Panagérica, la única salida es resistir. Como una práctica desestabilizadora más, la Panagérica invita a Uruguay a firmar tratados de libre comercio, cuando este país es fundamental para la continuidad del Mercado Común del Sur (MERCOSUR). Aunque la retórica sea de paz (cuyo premio Nóbel fuera estúpidamente otorgado al dubitativo e infértil estadista Barak Obama) la Panagérica militariza nuestra región e Inglaterra envía una plataforma de prospección de gas y petróleo, como si fuesen los dueños de todo. ¡Por favor, basta de intromisión descarada! ¡Las Malvinas son argentinas! Fuente: Daniel E. Benadava www.danielbenadava.blogspot.com |
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