La semana pasada, el semanario norteamericano C-FAM advertía sobre un nuevo y espeluznante ataque contra nuestros hijos por parte de los radicales de la ONU. Pues bien, ya ha comenzado. La ONU anunció hace diez días la realización del Año Internacional de la Juventud. La primera escaramuza en la larga lucha de este año por defender la inocencia de nuestros hijos comenzó en la ciudad de León, México, donde no hay una, sino tres conferencias ofreciéndose simultáneamente.
El actual marco de las celebraciones del bicentenario de nuestra nación, que se extenderán por más de un lustro hasta el año 2016 inclusive, resulta particularmente propicio para el análisis de la grave inconsistencia existente entre la real situación energética argentina y los planes de desarrollo que se pretendan formular, cualquiera sean las preferencias ideológicas que los guíen, que no contemplen al sector con una racional mirada de largo plazo.
El prestigioso historiador cordobés Roberto Ferrero, que integra la Academia de Historia de la vecina provincia, considera que la expulsión del General Roca es un grave error histórico, al referirse a la reciente iniciativa de expulsar de nuestra nomenclatura urbana (calles, plazas, establecimientos y lugares públicos) el nombre del ilustre militar, improntado en el boulevard epónimo en la ciudad de Buenos Aires.
Realmente poca gente conoce bien la historia argentina. Muchas son las causas: cuestiones políticas, formas de dirigir la educación a determinados sectores, cipayismo y hasta algún tipo de corrupción, serian algunas de ellas. Lo cierto es que nos enseñaron nuestra historia desde una concepción mitrista, algo así como una conformación de ideas comunes al modelo necesario de nación, dejando de lado lo demás, como si no sirviera; en definitiva algo muy parcial.
[Opinión] En todas las circunstancias de la vida las formas juegan un papel preponderante a la hora de relacionarnos con los demás, a tal punto que pueden modificar sustancialmente los contenidos.
En la última semana se filtró un nuevo informe secreto de la CIA, en el que reconoce que Estados Unidos es un país que financia extremistas. Además, Al Qaeda estaría buscando reclutar militantes con pasaportes estadounidenses para facilitar su circulación por cualquier país del mundo, de acuerdo con el documento publicado por el sitio Wikileaks. En los atentados de Mumbai (India) en noviembre de 2008 participó David Headley, un ciudadano norteamericano de origen pakistaní, según investigó la prestigiosa agencia Associated Press.
Si esto, dando marcha atrás en la historia- hubiera ocurrido -como efectivamente ocurrió- durante las dictaduras del Plan Cóndor, cuando los veteranos de la guerra antiguerrillera de Argelia entrenaban a los generales y coroneles argentinos en la Escuela de las Américas en EE.UU., donde aprendieron las más crueles técnicas de tortura y las mil formas infalibles de lograr interrogatorios exitosos aplicando la picana eléctrica en los genitales, nadie en verdad se asombraría. Pero que este repugnante instructivo tenga hoy plena vigencia en los institutos militares que dirige Nilda Garré, nuestra progresista y garantista ministra de Defensa se asemeja mucho a la mayor calamidad política que heredaremos de los K cuando el pueblo los eche.