EL USO QUE LOS ADOLESCENTES DAN AL FOTOLOG, BAJO LA LUPA
Cultura flogger. ¿Diversión o exhibicionismo?
Los comúnmente conocidos como fotologs se han transformado en una de las páginas favoritas de los adolescentes. La posibilidad de subir fotos junto a un breve comentario parece un recurso tentador para muchos jóvenes que utilizan estas páginas para “hacer amigos” y “compartir gustos”, sin percatarse que quizás estén exponiendo sus mundos individuales a través de Internet.
[Publicado el 15/04/2008] - “Lo que a va a Internet, a Internet va”, dicen algunos. La ausencia de un mecanismo censor y la imposibilidad de manejar un recurso ilimitado como es la red, son quizás las razones principales por las que podemos encontrar cualquier cosa, a tan sólo un “clic” de distancia. Y para ello no hace falta buscar páginas ocultas o encriptadas por contraseñas imposibles, bastará con hacer un leve paseo por los fotolog de nuestros conocidos.
Como una red interminable, el fotolog se ha transformado no sólo en un recurso utilizado por un porcentaje altísimo de internautas, sino también en el generador de una nueva cultura que derivó incluso en una nueva tribu urbana autodenominada “flogger”.
En un canto al narcisismo, los “flogger” suben en sus páginas fotos de ellos mismos tomadas por ellos mismos. Como si esto fuera poco, no es inusual encontrar cuerpos semidesnudos de jóvenes, que ante la ausencia de un filtro, consideran está exposición de su intimidad, como algo divertido. Así se muestran osadas y ayunas de toda vergüenza, pero ¿cómo afecta esto a sus vidas privadas?
Consultada acerca de esta problemática, Claudia Cavalloti, licenciada en psicopedagogía, explicó que estas páginas son “espacios públicos donde los jóvenes van volcando cada vez con más fuerza su intimidad y su privacidad”.
“Las jóvenes se atreven a mostrarse más en un espacio que les parece impersonal, pero están volcando toda su intimidad en un espacio público. Es más común que las mujeres se vuelvan más vulnerables a estos fenómenos, los varones tienden a ser más impersonales”, precisó la profesional.
Por otra parte, el fotolog también abre un interrogante en torno al diálogo que existe entre los padres y los hijos. “Hay padres que descubren a través del fotolog las fotos que sus hijos son capaces de mostrar de si mismos”.
Finalmente, Cavalloti recomendó controlar “las imágenes que se vuelcan en la página”, ya que es “un espacio riesgoso porque aporta datos a personas desconocidas y hace propicio que cualquiera pueda opinar lo que desee acerca de la foto publicada, pudiendo esto generar violencia”.
“La orientación permanente y el acompañamiento son necesarios, así como evitar dar datos privados”, concluyó.