JUAN CARLOS SANTILLÁN PERDIÓ A VALERIA EN EL BOLICHE DE ONCE
Un padre santiagueño clama justicia por su hija muerta en Cromañón
Juan Carlos Santillán revivirá por estos días todo el dolor de la fatídica noche del 30 de diciembre de 2004 cuando perdió a su hija en la tragedia de Cromañón. Este padre santiagueño trata hoy de refugiarse de tanto dolor en sus pequeños nietos. Camino a Tribunales para asisitir a la primera audiencia del juicio, Juan Carlos mantuvo un diálogo telefónico con Diario Panorama, donde en una sola frase resumió el pedido de los familiares de los 194 fallecidos: “Sólo espero que se haga justicia”.
[Publicado el 20/08/2008] - Luego de tanto tiempo de espera comienza el juicio por la peor tragedia, que se llevó la vida de 194 personas, jóvenes y niños que murieron en el boliche Cromañon de la ciudad de Once, en Buenos Aires.
Esta tragedia también golpeó a Santiago del Estero.
Juan Carlos Santillán dejó esta provincia en el año 91, para radicarse en Buenos Aires, lugar adonde se llevó a sus hijos, entre ellos, Valeria. Allí los crió "haciendo de padre y madre, inculcándoles buenos valores y tratando de que nos les falte nada". Para Valeria todo terminó la noche del 30 de diciembre.
Este santiagueño, oriundo de Tintina, camina hacia los tribunales, donde comenzará el juicio contra los imputados por esta causa, y mientras tanto cuenta como vive el inicio de esta jornada a Diario Panorama: “estoy nervioso, pero también enojado. Ahora todo está en manos de la Justicia y espero que haya eso: justicia. Es lo que estoy esperando, es lo que estamos esperando todos los que perdimos a un ser querido” señalaba el apenado padre.
“Que la justicia encuentre a los culpables, eso no me devolverá a mi hija, yo no la voy a tener más junto a mí. Pero al menos, vamos a encontrar consuelo entre tanto dolor” señalaba Juan Carlos desde Capital Federal.
Valeria estaba casada, tenía dos pequeños hijos: una nena que hoy tiene 8 años y varoncito de 5 años. Perdieron a su madre siendo muy pequeños “Ellos están bien. Saben que su mamá está en el cielo, ya visitaron su tumba. Están manejando este tema a su manera” explica el dolorido padre y abuelo.
Juan Carlos llega al juicio con la “fuerza que sólo nuestros hijos nos pueden dar desde el cielo. Hemos puesto todo la fuerza en este tiempo. Ahora tenemos que confiar en la justicia” señaló.
Para Juan y para muchos otros padres, se abre hoy la posibilidad de poder encontrar algo de paz y consuelo, esa misma paz que perdieron un 30 de diciembre del 2004.