

Es nada más y nada menos que su yerno, el Kun Agüero, quien parece haberle dedicado el gol a su futuro hijo y nieto de Maradona: se chupó el dedo como chupete.
Tras el segundo tanto, también marcado por el Kun, y cuando el árbitro pitó un penalti por una falta contra el jugador del Atlético de Madrid que Juan Román Riquelme transformó en gol, Maradona volvió a levantarse de su asiento para festejar con gestos efusivos.