POR MARIANO OBARRIO, CORRESPONSAL DE RADIO PANORAMA EN CASA ROSADA

El gobierno dice que robaron boletas, pero "poquitas"

El ministro del Interior, Anibal Fernández, confesó anteayer que “seguramente hubo robo de boletas en 20, 30 o 40 mesas, pero no más”. La confesión oficial hubiera merecido, en un país serio, una denuncia penal: el encargado del comicio admitió que se robaron boletas, un delito, y que el Estado convalida ese delito porque “no influyó en el resultado general”.
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[Publicado el 02/11/2007] - Es decir: se robaron boletas. Pero poquitas. Casi que habría que agradecer a Dios porque pudiendo robar más, no se robaron más que unas pocas... aunque sean miles.
Si sabe que se robaron boletas, es suficiente para investigar o denunciar. No importa la magnitud del robo, sino el hecho ilícito. ¿Además, como puede saber acaso si el robo era en 40 o 40.000 las mesas?

Elisa Carrió ordenó hacer denuncias en la Cámara Nacional Electoral, pero no quiso hacer ruido para no “pagar el costo de protestar las elecciones y ser los malos perdedores” cuando “se había hecho una buena elección”. Dijo: “no vamos a cuestionar el saqueo: hay que llevar paz a la gente”.

Alberto Rodríguez Saa la llamó el domingo a las 23.30. El candidato del Frejuli le ofreció respaldo para denunciar penalmente el fraude ante la justicia, según le había aconsejado un prestigioso abogado.

El puntano no quiso hacer punta: con el 7% de los votos no tenía legitimidad para denunciar un fraude. Pero sí para apoyar a la segunda fuerza nacional, la Coalición Cívica. También llamó a Roberto Lavagna, que tampoco le definió. Carrió le agradeció y quedó en responderle: su siguiente paso fue admitir la derrota a la 1.30, sin denunciar nada. Y felicitar a los ganadores...

Sólo Adrián Perez, dos días después, presentó una denuncia muy genérica en la Junta Electoral Bonaerense. “No queremos aparecer cuestionando la legitimidad de Cristina Kirchner porque eso nos descoloca”, dijo Perez.

En rigor, Maria Eugenia Estensoro y Patricia Bullrich no tenían ánimo de denuncia: ¿Cómo impugnar una elección que les otorgaba a ellas bancas por las que tanto habían trabajado? ¿Y si se quedaban si ellas? Cada uno se quedó con su pequeño “triunfo”, aunque miles de ciudadanos se quedaron sin votar. Vote con lo que hay, es la democracia... que hay.

¡Jódase, no tiene fiscales!

El argumento oficial, repetido hasta por los honestos, es: "La culpa del robo de boletas es de la oposición porque no tiene fiscales". ¡Bien, perfecto! Como no hay alarma en la casa, que los policías no detengan a los asaltantes... Más bien habría que darles un tirón de orejas a los dueños. ¡A quién se le ocurre no poner alarmas!

En esta democracia está permitido robar, porque el atraco es culpa de la víctima que no se sabe defender, no es un vicio del ladrón. El delincuente es felicitado, casi admirado. Es un romántico aventurero, progresista, un tipo macanudo y muy humano, astuto, avispado, al que se lo venera y, obvio, se lo apaña.

Para tener 74.000 fiscales, tantos como mesas electorales hay en todo el país, un partido político tiene que reclutar un ejército con dádivas, prebendas, sueldos del Estado, dinero mal habido y en negro.

Los fiscales y punteros deben tener "oxigeno" y mucha plata para movilizarse, organizar actos, llevar boletas, arrastrar gente, comprar voluntades, custodiar las urnas, alimentarse durante los comicios, pagar taxis, colectivos... Eso es "hacer política".

O sea, para tener fiscales hay que ser gobierno o haber tenido poder. O ser capaz de conseguir el dinero del sector privado a cambio de expectativa de ... favores no siempre claros.

El otro argumento cínico del oficialismo: "Si no tiene fiscales usted es un partido que no puede gobernar ni sostenerse en el poder. Usted es un pobre desgraciado: no garantiza gobernabilidad".

Está clarísimo: para tener fiscales hay que poner los pies en el barro y apelar a una gobernabilidad corrupta. No importa si están en su partido los mejores hombres del país, los más capaces y preparados, con las mejores ideas.

Para llegar al poder ¡sólo hay que tener fiscales y plata! Eso es hacer política. Y si no los tiene... ¡Jódase! El país no lo necesita. El sistema no está hecho para un paria como usted. No tiene derecho siquiera a votar.

 
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