Mundo Lluvias torrenciales

Fuerte temporal en Florianópolis y Camboriú: muertos, destrozos y desaparecidos

Los principales balnearios del estado de Santa Catarina decretaron la situación de emergencia. "Llovió en 48 horas lo que debe llover en todo enero", advirtieron las autoridades.

COMPARTI ESTA NOTICIA EN
12/01/2018 -

Los principales balnearios del estado brasileño de Santa Catarina, destino favorito de los turistas argentinos, decretaron la situación de emergencia luego de dos días de torrenciales lluvias que dejaron al menos dos personas muertas, tres desaparecidas, cientos de evacuadas y a miles sin electricidad, entre varios otros estragos como inundaciones y cortes de rutas por deslizamientos de tierra, de acuerdo a lo publicado por La Nación.

"Por el momento no tenemos información de víctimas argentinas. Lo más grave que sucedió fue que una pareja de turistas argentinos tuvo que salir de la casa que había alquilado en Lagoa da Conceição porque en la madrugada se desmoronó el morro donde estaba ubicada la vivienda. Están bien y ya alojados en una posada", informó Gustavo Coppa, cónsul argentino en Florianópolis, capital de Santa Catarina.

Según la Secretaría de Estado de Defensa Civil local, llovieron 400 mm en las últimas 48 horas, cuando el volumen total para enero es de 190 mm. Además de Florianópolis, otras 19 ciudades catarinenses, como Balneario Camboriú, Bombinhas, Porto Belo, Itajaí, Garopaba, e Itapema, fueron puestas en estado de emergencia por las copiosas precipitaciones.

Las muertes informadas hasta el momento fueron la de una niña de ocho años -cayó un árbol sobre el garage de su casa donde jugaba con su hermana- y un hombre de 59 años que tuvo un infarto mientras destapaba una alcantarilla; ambos eran brasileños y vivían en Florianópolis. Las tres personas reportadas como desaparecidas son hombres, dos de ellos brasileños, el otro inmigrante haitiano.

Desde la Navidad hasta Año Nuevo llovió todos los días en el litoral catarinense, pero a partir del último lunes las tormentas se intensificaron con fuertes vientos y numerosos deslaves que produjeron cortes en los caminos más transitados.

En la isla de Santa Catarina, donde se encuentran Florianópolis, Canasvieiras, Jurerê, Lagoa da Conceição, Santo Antonio de Lisboa y Campeche, las rutas SC-401, SC-404, SC-405 y SC-406 fueron bloqueadas, mientras que debió abrirse una vía alternativa para llegar al aeropuerto internacional de la isla. Al menos 12.000 viviendas quedaron sin electricidad y 485 personas fueron evacuadas y trasladadas a cinco refugios a lo largo de la costa estatal.

En Florianópolis, el alcalde Gean Loureiro pidió a residentes y turistas permanecer en sus casas para evitar más tránsito y trastornos ya que el 40% del transporte público quedó interrumpido.

"Muchos argentinos igual quisieron ir a las playas, bajo la lluvia, pero en Canasvieiras el agua estaba negra por el desborde del río de desague", comentó a este diario la docente bonaerense Karina Olguín, 45, de Villa Ballester, quien junto a su marido, Mikki Del Roio, 47, productor musical, hace diez años que veranean en Florianópolis. "Nunca había visto tanta lluvia acá. Fue terrible", agregó.

Para estar más en contacto con los compatriotas que por estos días visitan la isla de Santa Catarina, el cónsul argentino ordenó ayer la división de la representación diplomática en dos: una parte permaneció en las oficinas del centro de la capital y otra recorrió las áreas que más turistas argentinos concentran: Jurerê, Canasvieiras, Logoinha e Ingleses; allí se reunieron con la comisaria a cargo de la Policía Turística y con el agente de enlace de la policía de la provincia de Misiones.

"Afortunadamente no se reportaron problemas. La situación ya es de absoluta normalidad para un día de lluvia tropical como los que hay cada verano", indicó el cónsul Coppa.

Aunque no hay cifras oficiales sobre cuántos argentinos se encuentran actualmente en Santa Catarina, tanto las autoridades estatales como los representantes diplomáticos de nuestro país estiman que son muchos más del millón que llegaron el verano pasado.


Fuente: La Nación