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Detienen a uno de los sospechosos del asesinato de los 43 estudiantes en México

Se trata del líder del cártel Guerreros Unidos, José Ángel Casarrubias Salgado, responsable del asesinato de los 43 de Ayotzinapa.

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29/06/2020 -

Uno de los principales sospechosos de la desaparición de los 43 estudiantes en México en 2014, un hecho que provocó una ola de protestas por los miles asesinatos impunes en el país, fue detenido, informaron hoy fuentes oficiales.

Se trata de José Ángel Casarrubias Salgado, alias El Mochomo y líder del cártel Guerreros Unidos, la organización criminal responsable material del secuestro y asesinato de 43 estudiantes de Ayotzinapa, en el el suroeste de México, informó la Fiscalía General de la República (FGR).

El arresto de Casarrubias Salgado, se produjo en un operativo de la FGR y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) en Metepec, estado del centro de México, por orden de un juez federal, informó la agencia de noticias Europa Press.

El detenido se encuentra en la cárcel federal de máxima seguridad Almoloya, en el estado del Altiplano, en el suroeste de México, y mañana deberá presentarse ante un juez de control para que se determine la legalidad de su detención y se le informen los cargos.

El sospechoso detenido es hermano de Sidronio Casarrubias Salgado, alias El Chino, el máximo líder de Guerreros Unidos, detenido hace tres años por la matanza de los estudiantes.

Alias el Mochomo recusó su orden de detención y un juez le otorgó una suspensión provisional, pero por tratarse de un delito que amerita prisión de oficio, permanecerá recluido en la cárcel.

Desde 2015, la FGR ofrecía 1,5 millones de pesos (unos 50.000 dólares) de recompensa por cualquier información que llevara a la captura de Casarrubias.

Los 43 estudiantes de magisterio de la Escuela Normal de Ayotzinapa desaparecieron la madrugada del 27 de septiembre de 2014 en el vecino municipio de Iguala a su regreso de una protesta contra las autoridades locales.

La versión oficial es que fueron sorprendidos por la organización criminal Los Rojos, como parte de un ajuste de cuentas entre grupos rivales, y que los sicarios los mataron e incineraron y se deshicieron de sus restos en el basurero de Cocula.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y forenses argentinos que participaron en las pesquisas han desmontado esta teoría y apuntaron que el crimen podría estar relacionado con el tráfico de drogas en la región e involucraría la connivencia entre las autoridades políticas y los grupos criminales locales.

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