Coronavirus: no es el fin del mundo

Por el mundo se propaga la pandemia que pareciera no detenerse.

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21/03/2020 -

*Por Ariel Mulki

Alrededor del mundo se propaga la pandemia por el coronavirus que provoca la enfermedad respiratoria COVID-19. La República Argentina decreta la cuarentena total obligatoria en todo el territorio hasta que finalice marzo.

Hay miles de argentinos varados que no pueden regresar al país. Se suspenden las clases en todos los niveles. Se cancelan todos los espectáculos. Se postergan los eventos deportivos. Se reduce la circulación del transporte. Se evita todo tipo de contacto social para detener, o al menos retardar, el número exponencial de contagios.

Nos obligan a quedarnos en casa, lavarnos las manos, limpiar las superficies, estornudar en el pliegue del codo y tomar distancia. Sólo podremos salir a comprar los bienes más esenciales. Mientras tanto, todo el personal en contacto con los clientes se protege con alcohol, guantes y barbijos.

Los que no cumplan con el aislamiento serán denunciados y perseguidos por la fuerza pública, porque constituyen una amenaza para la salud de la población argentina.

El presidente argentino, Alberto Fernández, ha advertido que "tenemos que combatir la pandemia y la psicosis". A raíz de la incertidumbre, los mercados bursátiles mundiales caen hacia récords históricos. Algunos expertos ya hablan de un impacto político, social y económico similar al de la Gran Depresión, o al de la Segunda Guerra Mundial, o al del atentado del 11-S.
Como decía el compañero uruguayo Mario Benedetti hace tiempo atrás: "Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas".

¿Es el fin del mundo? No lo sabemos. Quizá no sea el fin del mundo. Quizá sea sólo el comienzo de un mundo nuevo. Lo cierto es que nuestra vida en sociedad, tal como la conocíamos, ha dejado de existir.


*Periodista santiagueño. Licenciado en Comunicación Social.

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