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Opinión y Actualidad

Coronavirus y agobio:¿Qué es la fatiga pandémica?

La padecemos sin saberlo pero es un concepto ya difundido en Europa. Cómo darnos cuenta y qué estrategias tomar.

01/03/2021

Por Lydia Ha, en el diario Clarín

Las fiestas clandestinas son el caso extremo de un fenómeno que muchos compartimos en Argentina y que la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de Salud (OMS)  ha dado en llamar fatiga pandémica.

Se manifiesta en un número creciente de personas que no obedecen estrictamente a las recomendaciones y restricciones, decreciendo su interés por mantenerse informados y minorizando la sensación de riesgo. Esto constituye una grave amenaza para el control de la propagación del virus.

Según el psicólogo Francisco Lanús, que se ha especializado sobre el tema, “la fatiga pandémica es un agotamiento mental que se vive a diario a nivel colectivo, a partir de la restricción social que trajo la pandemia. No existen precedentes en la historia de un estado psicológico tan global. En Argentina, dentro de un mes se cumple un año del decreto de la cuarentena y a la gente le está costando mucho seguir las recomendaciones iniciales de cuidado básico como el lavado de manos, el uso de barbijos y el mantenimiento del distanciamiento social”.

De acuerdo con la Oficina Regional para Europa de la OMS, es una reacción natural y esperable debido al carácter prolongado de la crisis pero no siempre ha sido así. Según la curva de D. Myers y L. M. Zunin analizada por investigadores de la consultora McKinsey & Company de la cual forma parte Lanús, al inicio de la pandemia hubo fuertes precauciones y una clara noción del impacto. Luego hubo respuestas heroicas, como equipos que trabajaran 20 horas sin perder la motivación, hasta el punto máximo de llegar a una “luna de miel” comunitaria en la que muchas personas realizaban cursos on line y participaban en clases por zoom.

Pero cuando en Argentina, a fines de año, las vacunas prometían ser el camino de la vuelta a la normalidad, el consultor notó que la curva empezó a bajar manifestándose expresiones tales como desilusión y cansancio hasta el extremo de llegar a un descuido total como las fiestas clandestinas al inicio de la temporada.

¿Cómo saber que padecemos la fatiga pandémica? Según el psicólogo, “los síntomas que presenta son ansiedad, estrés, incremento en la fobia social y rebeldía sin motivo”. En su carácter de consultor especializado en cultura y liderazgo organizacional, las frases que más escucha en el ámbito empresarial son “ya no puedo más”, “me siento quemado”, “hace meses que vengo trabajando y estoy sin fuerzas” o “no sé cómo voy a salir de la cama”.

Y agrega, “llegamos a un punto que tocamos fondo y queremos salir pero para eso es fundamental el duelo. Consiste en atravesar las pérdidas (de tiempos individuales en espacios reducidos o del contacto relacional con compañeros de trabajo, jefes y clientes), darnos cuenta de que puede ser que no volvamos a lo mismo y de esa manera estar dispuestos a aceptar lo que se viene. Es el momento en que nos formulamos preguntas existenciales tales como ¿estoy contento con mi trabajo?, ¿vuelvo a elegir a mi pareja?, ¿cómo me imagino de acá a 5 años?”

¿Cuáles son las estrategias para lidiar con la fatiga pandémica? De acuerdo con el psicólogo, primero se debe tomar conciencia del estado emocional en el que estamos, luego tomar pequeñas pausas para decidir qué lugar queremos darles a las emociones que estamos atravesando y finalmente elegir uno de los dos caminos. O ir a un lugar reactivo en el que me pongo en lugar de víctima y me autoconvenzo de que no existe una salida posible. La depresión suele ser la manifestación más habitual pero también pueden ser el pesimismo, el miedo, la frustración, el enojo y la negación.

O, y esto es lo que propone el consultor formado en Harvard y especializado en procesos de transformación, ir a un lugar creativo en el que nos asumimos como protagonistas y apostamos por el crecimiento, preguntándonos desde un mindset diferente el por qué y el para qué de las cosas, es decir, definir un propósito.

La clave está en adoptar un “optimismo atenuado o realista” que desde un lugar de aceptación y esperanza, abraza la incertidumbre para abrirse a un mundo de nuevas oportunidades y evolución personal. No se trata de esperar que llegue la vacuna para que todo vuelva a ser como antes sino de encontrar el sentido de lo que se está viviendo día a día.

Lanús sostiene, “los líderes que abrazan un optimismo atenuado comunican con éxito mensajes que se centran en las personas y en la aceptación”. Y añade, “la adaptabilidad y la resiliencia son las dos capacidades principales que fortalecieron para rediseñarse ante este contexto complejo”.

¿Cuáles son las nuevas prácticas que asumen en sus empresas? Mantener conversaciones sociales con los líderes, establecer límites claros en el horario de trabajo y promover hábitos que contribuyan al bienestar mental, físico y espiritual mediante la buena alimentación, el ejercicio físico, el descanso necesario y el ejercicio de la meditación.

En el caso de las empresas locales, Lanús afirma “en Argentina atravesamos muchas crisis que han dejado un trauma, de ahí la repetición. Por eso, esta pandemia es una oportunidad única para finalmente superar el trauma con la intención de vivir la crisis desde un lugar de abundancia y brindar nuevos servicios al mundo”.