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Julio de 2024
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Opinión y Actualidad

La relocalización de inversiones, una oportunidad para América Latina

El nearshoring en América Latina está en plena expansión, y se espera que más empresas estadounidenses y europeas sigan esta tendencia en los próximos años.

22/06/2024

Por Federico Luis Vaccarezza, en diario Ámbito
La irrupción del sudeste asiático en la economía global generó beneficios muy positivos para América latina, especialmente durante las primeras dos décadas del presente siglo, cuando la demanda china elevó los precios de los productos primarios a valores históricos y salió a invertir globalmente con la finalidad de abastecer su demanda interna creciente.

Aunque la región podía ver amenazada sus posibilidades de atraer inversiones industriales este nuevo escenario le aseguraba, a la mayoría de las economías, la oportunidad de convertirse en proveedores de productos primarios con alcance global y algunas pocas, la posibilidad de incrementar su competitividad industrial mediante la apertura y la inversión local y extranjera.

Finalmente, la etapa dorada de la globalización que había hecho florecer a los gobiernos de centro izquierda en nuestra región se tornó en sombría cuando las tensiones comerciales por el ascenso de China en su disputa por el liderazgo del orden económico mundial, comenzaron hacer tambalear la economía mundial.

Desde Donald Trump hasta la Pandemia del COVID-19, la inestabilidad global generó incertidumbres en las economías latinoamericanas que habían asumido el rol de proveedores de materias primas en la “nueva división internacional del trabajo”. El estrechamiento de la alianza chino – rusa; las disrupciones en las cadenas globales de suministros; el aumento de los costos y la crisis inmobiliaria en China generaron desconfianza en los núcleos políticos, económicos comerciales y empresariales en los países occidentales, abriendo la posibilidad de relocalizar nuevamente inversiones productivas desde Asia en América Latina. Mover gradualmente las inversiones desde plantas chinas hacia la región presenta desafíos, pero, también la oportunidad de acortar los costos logísticos, generar nuevos empleos y fortalecer el desarrollo tecnológico y la integración económica regional. Los resultados de esta relocalización o “Nearshoring” en 2023 fueron notables.

México ha sido el principal beneficiario de la relocalización de inversiones debido a su proximidad geográfica a los EEUU, una robusta red de tratados comerciales, y sus capacidades industriales avanzadas. Según estimaciones tanto públicas como privadas, la relocalización le ha aportado entre u$s25.000 millones y u$s30.000 millones a la economía mexicana en 2023. Los sectores beneficiados fueron la manufactura automotriz, electrónica, y tecnología, con grandes inversiones de empresas como General Motors, Ford, y Flex.

Brasil, también recibió una parte significativa de estas inversiones debido a su gran mercado interno y su infraestructura en expansión. Aunque los cálculos exactos varían, se estima que las inversiones relocalizadas en Brasil ascendieron a aproximadamente u$s10.000 millones en 2023. Los sectores beneficiados fueron tecnología, manufactura avanzada, y energías renovables.

¿Podrá la Argentina aprovechar esta nueva oportunidad histórica?
La relocalización en la región, mayoritariamente en México y Brasil tiene que ver con aspectos de cercanía geográfica, costos operativos más bajos en comparación con China, mejora en la logística, diversificación, mitigación de los riegos y la estabilidad macroeconómica de estas economías. Si Argentina desea integrarse en esta reconfiguración de las cadenas de valor globales necesita tener una estrategia productiva clara.

El nearshoring en América Latina está en plena expansión, y se espera que más empresas estadounidenses y europeas sigan esta tendencia en los próximos años. Se proyecta que el valor total de las inversiones relacionadas con la relocalización podría seguir aumentando significativamente, impulsado por la necesidad de resiliencia en la cadena de suministro y la proximidad a mercados clave como el de Estados Unidos. Al fin y al cabo, la des globalización, podría no ser tan mala.