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Tai Chi: el secreto milenario para una vida larga y saludable

Según un artículo de Harvard, la también llamada meditación en movimiento, impulsa el bienestar, sin importar la edad en la que se la realiza. Desde fomentar el equilibrio hasta reducir el estrés.

11/07/2024

En medio de la serenidad de un parque, un grupo de personas se mueve en perfecta armonía, sus movimientos son fluidos y precisos. Casi como una danza. La escena puede ocurrir en cualquier parque o espacio del mundo. Esta práctica, conocida como Tai Chi, a menudo se describe también como “meditación en movimiento”.

Sin embargo, los expertos de la Facultad de Medicina de Harvard sugieren que bien podría considerarse un “medicamento en movimiento”, debido a sus amplios beneficios para la salud. Incluso, en un artículo, los expertos de esta casa de altos estudios la calificaron como: “Una actividad perfecta para el resto de tu vida”.

El Tai Chi es una práctica que combina movimientos suaves y deliberados con una respiración profunda y una mente en calma. Aunque a simple vista puede parecer un ejercicio de baja intensidad, los estudios realizados en Harvard demuestran que ofrece una lista impresionante de bondades.

Originado en China como un arte marcial, el Tai Chi ha cambiado a lo largo de los siglos. Su popularidad ha crecido en todo el mundo como una práctica de salud y bienestar. Los expertos resaltan que esta transformación ha permitido que se convierta en una herramienta terapéutica valiosa.

El Tai Chi se caracteriza por una serie de movimientos que imitan acciones de animales o movimientos de artes marciales, como una “grulla blanca que extiende sus alas” o “dar un puñetazo en ambas orejas”. Según los especialistas de Harvard, estos movimientos están diseñados para realizarse en una secuencia continua y sin pausas, promoviendo la estabilidad y el equilibrio.

A medida que se realiza esta práctica, se respira de manera profunda y natural, centrándose en las sensaciones corporales. Este enfoque en la respiración y la conciencia corporal es similar a algunas técnicas de meditación, lo que refuerza la idea de “meditación en movimiento” promovida por los estudios de Harvard.

Peter Wayne, editor médico de “Introduction to Tai Chi” de la Facultad de Medicina de Harvard, estudió los beneficios del Tai Chi para la salud y notó que esta práctica funciona de múltiples maneras. El especialista observó que este ejercicio podría asemejarse a una combinación de varios medicamentos, cada uno con diferentes componentes que producen una variedad de efectos.

De acuerdo al entrenador personal y especialista en medicina oriental Tim Sobo, de la Cleveland Clinic, se lo considera “‘meditación en movimiento’ porque es una serie de ejercicios que pueden ayudar a armonizar la energía del cuerpo y la mente”, ya que ha sido un pilar de la medicina tradicional china (MTC) durante siglos. “Cuando practicas Tai Chi, no intentas ver lo rápido que puedes moverte. Tu objetivo es hacer que los movimientos fluyan juntos. Mueves todo el cuerpo como una unidad. Y como se requiere fuerza y equilibrio, el Tai Chi es excelente para los músculos y los huesos”.

Los “ingredientes activos” del Tai Chi

Wayne formuló, además, la idea de los “ocho ingredientes activos” del Tai Chi, un marco conceptual que sus colegas y él utilizan para evaluar los beneficios clínicos de esta práctica. Estos ingredientes son:

- Conciencia.

- Intención.

- Integración estructural.

- Relajación activa.

- Fortalecimiento y flexibilidad.

- Respiración natural y más libre.

- Apoyo social.

- Espiritualidad encarnada.

Los distintos estilos de Tai Chi enfatizan diferentes ingredientes activos, pero todos están interrelacionados y son sinérgicos. Por ejemplo, el llamado estilo Yang puede poner más énfasis en la relajación activa, mientras que el estilo Chen puede centrarse más en la integración estructural. Los expertos de Harvard señalan que, independientemente del ellos, todos contribuyen a los beneficios generales del ejercicio.

Con todo, uno de los beneficios más destacados es la capacidad para prevenir caídas en personas mayores. Desde Harvard han planteado que esta práctica mejora el equilibrio, la fuerza muscular y la flexibilidad, factores cruciales para reducir el riesgo de caídas.