La adopción de prácticas diarias saludables es vital para prevenir enfermedades crónicas y promover un bienestar general. Cuáles son y cómo incorporarlos a la vida diaria.
El peso corporal saludable es mucho más que una simple cuestión de estética. Se trata, más bien, de un pilar fundamental para obtener calidad de vida. La acumulación de peso puede derivar en diversas complicaciones de salud, como enfermedades cardiovasculares, diabetes y problemas articulares, que impactan negativamente en el bienestar general.
La adopción de hábitos simples, pero esenciales, puede marcar una diferencia significativa: ayudan a regular el peso corporal, a la vez que promueven un equilibrio físico y mental.
Para esto, existen cuatro hábitos que son clave para aquellos que busquen modificar sus conductas diarias. Una alimentación rica en nutrientes, la hidratación, la práctica de actividad física con frecuencia y una buena higiene del sueño conforman la base de un estilo de vida saludable.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recomienda no esperar a que una enfermedad aparezca para incorporar hábitos sanos, sino hacer del cuidado de la salud algo cotidiano. En esta línea, Florencia Jana, health coach, especialista en nutrición holística y coautora, junto a Jorge Alberto Jana, del libro Comer sano no es estar a dieta, dijo en diálogo con Infobae, que “la nutrición es un pilar básico, al igual que la hidratación, el buen descanso y el ejercicio físico” y que “con reeducar las conductas actuales, ajustándolas a lo que nuestro cuerpo necesita, generamos un nuevo vínculo con nuestro cuerpo y promovemos nuestro bienestar”.
1. Nutrición adecuada
El hábito de una nutrición adecuada y equilibrada es fundamental para mantener un peso saludable y mejorar la calidad de vida, ya que proporciona los nutrientes esenciales que el cuerpo necesita para funcionar correctamente.
2. Hidratación
Beber suficiente agua es otro de los hábitos clave para mantener la salud. ¿Por qué? La buena hidratación desempeña un papel crucial en el funcionamiento adecuado del organismo humano, ya que contribuye a la regulación del metabolismo, ayuda en la eliminación de toxinas y mantiene el equilibrio de los fluidos corporales.
En este sentido, una correcta ingesta de agua puede prevenir problemas de salud asociados con la deshidratación, como la fatiga y la falta de concentración. También mejora la digestión y favorece una piel saludable
La Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard recomienda un consumo diario promedio de aproximadamente 3,7 litros para los hombres y 2,7 litros para las mujeres, lo cual se traduce en unos 14,8 vasos para los hombres y 10,8 vasos para las mujeres.
3. Descanso
Una buena rutina de sueño es esencial para la salud y el bienestar general. El sueño desempeña un papel crucial en la reparación y regeneración del cuerpo y la mente. Durante el período de descanso nocturno, el cuerpo se dedica a procesos vitales como la consolidación de la memoria, la regulación de hormonas que controlan el apetito y el estrés, y la reparación de tejidos y células dañadas.
Además, el sueño adecuado fortalece el sistema inmunológico, mejora la concentración y el rendimiento cognitivo, y contribuye a un equilibrio emocional saludable. La falta de sueño, por otro lado, se ha vinculado con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, problemas de salud mental y una disminución general de la calidad de vida.
Mayo Clinic, a través de una investigación publicada en la Journal of the American College of Cardiology, reveló los efectos significativos de la falta de sueño sobre el metabolismo y el peso corporal, en una época en la que los trastornos del sueño son cada vez más comunes.
4. Ejercicio Físico
El ejercicio físico se transformó de manera profunda en los últimos años, y pasó de ser una actividad principalmente estética para convertirse en una herramienta fundamental para la salud integral. La actividad física, además de reducir el peso o aumentar el músculo, es vital para un estilo de vida saludable.
La actividad física regular proporciona numerosos beneficios para la salud, como la mejora de la capacidad cardiovascular, el sistema respiratorio, la función metabólica y la función inmunológica. Además, contribuye a un mejor estado de ánimo y salud mental, promueve la salud ósea, y mejora la condición muscular.
También ayuda en la prevención y tratamiento de diversos tipos de cáncer, mejora las funciones cognitivas y las habilidades motoras, y contribuye a una mejor calidad del sueño. Estos beneficios combinados pueden llevar a una mayor longevidad y a la disminución de la inflamación de bajo grado.