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Un joven se cansó de no quedar en ningún trabajo y comenzó a cobrar por asistir a entrevistas laborales

Su historia se volvió viral y abrió debate sobre el mercado de trabajo actual.

19/11/2025

La historia de Julián sacudió las redes y generó una mezcla de sorpresa, risa e incredulidad. Después de años de enviar CV, asistir a entrevistas y nunca quedar seleccionado, decidió cambiar las reglas del juego: ahora cobra por cada entrevista laboral a la que lo convocan.

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El giro ocurrió cuando Carla, una reclutadora, lo contactó para ofrecerle una vacante en ventas. Al revisar su currículum, quedó desconcertada por una frase colocada al final del documento: “Costo por entrevista desde $20.000, sujeto a distancia y viáticos”.

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Pensó que podía tratarse de un error, pero no: Julián confirmó que cobra un monto base, más extras por kilómetros recorridos y gastos asociados. Para entrevistas virtuales, el precio baja a $10.000, porque —según él— “es una cuestión de respeto por el tiempo”.

Lejos de rechazar la propuesta, la empresa tomó su actitud como un rasgo comercial valioso y avanzó con el proceso. Primero hubo una entrevista virtual, luego una reunión presencial y más tarde un tercer encuentro.

En cada una, Julián recordó sus tarifas:

  • $20.000 base por entrevista presencial.
  • Recargo por distancia y viáticos, que en un caso elevaron el total a $32.000.

La compañía aceptó todos los montos sin cuestionar nada.

El final fue tan sorprendente como el proceso. Tras la última entrevista, Carla le informó que habían elegido a otro candidato, pero que necesitaba su CBU para abonarle lo adeudado por las tres reuniones: $74.000 en total.

Julián recibió la transferencia y respondió con ironía:
“Siempre pasa lo mismo: mil entrevistas y al final entra el amigo del primo de la esposa de…”

El joven contó que su método nació de la frustración. Cansado de invertir tiempo, fotocopias, documentos y viajes para procesos eternos que nunca lo elegían, decidió profesionalizar su búsqueda… y cobrarla.

Su estrategia consiste en armar un CV llamativo y postularse a puestos comerciales, donde su actitud es vista como una ventaja y no como una locura. “Creen que soy un tiburón de las ventas”, bromeó.