Gobernadores, aliados y dirigentes del PRO analizan sus próximos movimientos en medio de la polémica por las declaraciones juradas del funcionario.
Ningún funcionario se atreve, a esta altura, ni siquiera a insinuarle a Javier Milei que saque a Manuel Adorni del Gobierno y que no siga pagando el costo político de sostenerlo. El Presidente se enfurece y quiere que sus ministros hablen de los logros de su gestión. Desprenderse de su jefe de Gabinete lo considera una dura derrota personal que no está dispuesto a afrontar.
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Lo que quiere ahora es evitar que la oposición junte los votos en cualquiera de las dos Cámaras del Congreso para impulsar una moción de censura o interpelación, para sacarlo de la jefatura de Gabinete. El kirchnerismo pidió una sesión para el 23 de junio en Diputados para ir por la moción de censura y busca el mismo objetivo en el Senado, pero necesita votos para lograr la mayoría absoluta. El ministro del Interior, Diego Santilli, se convirtió en una pieza clave para Milei a la hora de evitar que tenga éxito el plan de la oposición.
Santilli viene cumpliendo con una agenda completa de reuniones con gobernadores, aunque tenía otra prioridad, la reforma electoral y la eliminación de las PASO, una tarea para nada sencilla. Pero ahora debió incluir en las conversaciones el tema Adorni. Necesita que sus interlocutores, oficialistas y aliados, en especial peronistas, eviten que sus legisladores sumen sus votos a la oposición para llevarse puesto al hombre que hizo muchísima plata con los bitcoins y lo había ocultado en sus declaraciones juradas.
Santilli se reunió en los últimos días con los gobernadores de Neuquén (Rolando Figueroa), de Catamarca (Raúl Jalil) y de Entre Ríos (Rogelio Frigerio). El martes, están en esa agenda Leandro Zdero del Chaco y Marcelo Orego de San Juan.
Hoy nadie quiere inmolarse por Adorni, pero los gobernadores saben que tienen muchas cosas por negociar con la Casa Rosada, sobre todo cuestiones económicas, y están “meditando” qué hacer. No quieren tener de enemigo a Milei.
El PRO, con Mauricio Macri a la cabeza, no está dispuesto a acompañar al kirchnerismo para que ruede la cabeza de Adorni, pero quiere que Milei sea quien le pida que dé un paso al costado.
Macri y su partido reaccionaron con rapidez y no iban a dejarle a Patricia Bullrich el escenario para que sea quien cuestione al jefe de Gabinete, luego de haber dicho: “Más que “un error, es una omisión ética” lo que hizo Adorni al ocultar su dinero, manejarse en negro y evadir impuestos.
Después de haber sostenido que lo que hizo Adorni era “una falta grave” y que no tenía justificación posible, el PRO le pidió al Presidente defender “el cambio y no a Adorni”.
La propia intervención de Macri y la del diputado Fernando de Andreis sirvieron para alcanzar un punto de equilibrio entre las distintas posturas dentro del PRO. También los aliados radicales pidieron a Milei que se desprenda del funcionario, pero el Presidente y su hermana lo rechazan.
La estrategia del Gobierno era que Adorni presentara, luego de un minucioso trabajo del Estudio Ledesma y de otros especialistas, la declaración jurada 2025 y las ampliatorias de 2023 y 2024. Y que admitiera el “error” cometido y su decisión de afrontar las consecuencias frente a las sanciones impositivas. El objetivo era apuntar a los temas fiscal y judicial y no enfocarse en cuestiones políticas. También, que Adorni ofreciera un reportaje para explicar su comportamiento. Pero todo se desbarrancó con las explicaciones del funcionario. Bien se le puede aplicar la frase “no aclares que oscurece”. Sus palabras provocaron la avalancha de críticas de la oposición y de los propios aliados.
Milei, por ahora, solo se limitó a retuitear un mensaje del director de realizaciones audiovisuales de Presidencia, Santiago Oria, donde decía que Adorni había explicado todo “perfecto y completo” y que quedó claro que “no robó”. Precisamente ese es el mensaje de Milei para dentro de su gestión, que Adorni es un evasor y no un corrupto y que el Gobierno debe enfocarse en la gestión y en sacar las leyes que quiere el Presidente.
Mientras tanto, el fiscal Gerardo Pollicita, con todas las DDJJ sobre su escritorio, ampliaría en el tiempo la investigación sobre Adorni en la causa donde quiere determinar si hubo enriquecimiento ilícito. Y le pedirá que justifique cómo obtuvo todos sus bienes. Después decidirá qué hacer.
Se iría más atrás de los últimos 15 años de la vida del jefe de Gabinete, quien, además, fue denunciado de “omisión maliciosa” por los diputados de la coalición cívica, Mónica Frade y Maximiliano Ferraro.
En definitiva, Milei y Karina seguirán sosteniendo a Adorni ante viento y marea, mientras el juez Ariel Lijo no lo procese o la oposición no consiga los votos para sacarlo del Gobierno.