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Opinión y Actualidad

Adorni es el problema, ¿Karina es la solución?

El jefe de Gabinete es investigado por la Justicia. Pero la crisis política lo excede y está en manos del presidente y de su hermana.

Hoy 06:46

Por Gonzalo Abascal
Para Clarín

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La cuenta oficial en X de Karina Milei (@KarinaMileiOk) publicó apenas cuatro tuits entre marzo y lo que va de junio.

En tres de ellos, la hermana del presidente aparece en fotos junto a Manuel Adorni.

Dos fueron de apoyo explícito. El 12 de marzo, y a raíz de la imagen de la esposa del jefe de Gabinete en la gira por EE.UU., Karina Milei  escribió: "Mi apoyo total e incondicional a @madorni frente a tanta basura mediática. Conozco tu integridad. Eso me alcanza. Siempre con vos".

Menos de dos semanas después, el 25 de marzo, volvió a escribir: "Mi apoyo, intacto. Más allá de las operaciones del periodismo y la vieja política sé quién sos y de tu integridad @madorni".

En  el último tuit, del 11 de junio, Adorni aparece abrazado a los  integrantes de la mesa política, acompañando a Patricia Bullrich en el  festejo de su cumpleaños.

El 15 de abril, Karina Milei y Manuel Adorni visitaron el Instituto Malbrán y, en otra muestra de apoyo, fueron fotografiados juntos.

Un día más tarde, la imagen se repitió con un viaje y una recorrida de ambos por Vaca Muerta, en Neuquén.

El 27 de abril, la hermana del presidente y el jefe de gabinete ingresaron juntos a la cena de la Fundación Libertad. En una mesa de funcionarios, él se sentó a la derecha de Karina M.

La secuencia gana en significado si se considera el habitual mutismo y el relativo perfil bajo de la hermana del presidente. No hay paralelismo de un vínculo semejante con ningún otro funcionario.

Nadie apoyó con más énfasis y más explícitamente a Adorni que ella.

El politólogo Andrés Malamud marcó el punto. Cuando le preguntaron porqué  Milei no echaba a Adorni, dijo: "A Adorni no le hizo lo mismo que a Nicolás Posse o a Guillermo Francos; no lo echó como echó a sus amigos. Porque no es su amigo, es el amigo de su hermana. El (Milei) no la echa a ella, y no echa a los de ella. Es una dependencia profunda que es difícil de evaluar".

A esta altura del problema Adorni cabe preguntarse cuánto de lo que pasó y de lo que aún está pasando, en términos de la afectación al gobierno, tiene más que ver con una decisión de Karina Milei que del propio presidente.

En ese sentido hay lecturas que imponen la fuerza de los hechos. La jefa de gabinete real es Karina. Es a ella a quien temen los ministros y secretarios, y quien toma, o participa, en las decisiones más importantes. Desarmado el triángulo de hierro, su influencia parece no encontrar oposición. Adorni es, en todo caso, su representante.

En estas horas se repitió que el gobierno no logra aprovechar una actualidad económica positiva por estar inmerso en una crisis política. Vale preguntarse entonces por el reparto de responsabilidades en esa crisis. 

Nada de esto exculpa a Adorni. Pero su carrera política está terminada y su problema mayor se mudó a Tribunales. Allí deberá probar la legalidad de sus ingresos. La crisis de gobierno de la que fue causa inicial, está en otras manos. Las del propio presidente y las de su hermana. 

La cuestión sería simple si se solucionara con la salida del jefe de gabinete. Después llegaría el tiempo de evaluar los costos y reconstruir la credibilidad perdida, si fuera posible. ¿Pero si el problema de fondo no es él? ¿Si la crisis lo excediera y fuera apenas el emergente de una inhabilidad más profunda? ¿Si detrás, o después de las acusaciones de corrupción, asomara una insolvencia más riesgosa mirando hacia el futuro del gobierno?