El movimiento sísmico ocurrió frente a la costa central venezolana y obligó a mantener la alerta en medio de la emergencia.
Una nueva réplica se registró este domingo en Venezuela, de una magnitud de 4,9 grados en la escala de Richter y volvió a generar preocupación en las zonas afectadas complicando las labores de los rescatistas, luego de los devastadores terremotos que dejaron miles de víctimas, y que además, colocó al país con el nombramiento de «Zona de Desastre».
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
El movimiento telúrico, de magnitud considerablemente menor al de los sismos principales, se produjo en pleno desarrollo de las tareas de rescate y obligó a interrumpir momentáneamente los operativos en algunos sectores.
El gobierno de Venezuela comunicó la tarde del sábado, que ya son 1.430 los muertos y 3.238 heridos debido a los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el miércoles al país.
Según los organismos sismológicos, la réplica tuvo una magnitud de 4,9 y se localizó en el mar Caribe, frente a la costa central venezolana. Aunque no se reportaron nuevos daños de gravedad, el temblor fue percibido con fuerza en varias ciudades y provocó escenas de pánico entre los habitantes y los equipos de emergencia que trabajan en edificios colapsados.
Las autoridades recordaron que este tipo de movimientos son habituales después de un terremoto de gran magnitud y pidieron a la población mantenerse alejada de estructuras dañadas, ya que existe riesgo de nuevos derrumbes.
Por su parte, las brigadas de rescate continúan trabajando contrarreloj para localizar sobrevivientes y asistir a los damnificados. Sin embargo, las sucesivas réplicas registradas en los últimos días complicaron las tareas y obligaron a extremar las medidas de seguridad en distintos sectores.
Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron Venezuela provocaron una de las mayores tragedias naturales de la historia reciente del país. Desde entonces, decenas de réplicas mantienen en alerta a la población y a los rescatistas, que continúan trabajando contrarreloj en las zonas más castigadas por el desastre.