El sismo de magnitud 7,4 golpeó el oeste del país el lunes y dejó además 3.975 heridos, más de 102.000 personas afectadas y decenas de miles de viviendas dañadas. Los equipos de rescate continúan trabajando mientras disminuyen las posibilidades de hallar sobrevivientes.
El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia el lunes dejó hasta el momento 287 personas fallecidas y 378 desaparecidas, de acuerdo con el último balance informado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), con datos relevados hasta las 9 de este viernes, las 11 de Argentina. El organismo también contabilizó 3.975 heridos, 354 personas rescatadas y 102.105 afectados.
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El movimiento telúrico, uno de los más fuertes registrados en Colombia en más de un siglo, provocó importantes daños en distintas zonas del oeste del país, especialmente en Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas. Según el último reporte difundido, 79.108 viviendas resultaron averiadas y otras 13.077 fueron destruidas. En total, la emergencia alcanzó a 15 departamentos y 437 municipios.
La situación es particularmente crítica en Chocó, donde se ubicó el epicentro y que concentra una parte importante de los daños. El departamento es uno de los más pobres de Colombia y presenta dificultades de infraestructura y comunicación que complican el acceso de los equipos de asistencia. Según los datos oficiales citados en el balance, unas 13.100 personas fueron afectadas en esa región.
Los equipos de rescate mantienen los operativos en diferentes puntos del país, aunque las autoridades reconocieron que el paso de los días reduce las posibilidades de encontrar personas con vida bajo los escombros.
El director de la UNGRD, David Santiago Tamayo Roldán, señaló que continúan trabajando junto a equipos internacionales especializados y que el objetivo sigue siendo localizar a quienes permanecen desaparecidos.
“Lamentablemente estamos llegando a un tiempo en que la probabilidad de encontrar sobrevivientes se va agotando, pero la consigna es no dejar de buscar y encontrar a esas personas que están reportadas como desaparecidas”, afirmó.
En Pereira, por ejemplo, los rescatistas continúan trabajando sobre edificios colapsados, mientras equipos especializados utilizan herramientas de búsqueda para intentar localizar a personas atrapadas. La operación también cuenta con apoyo internacional, entre ellos grupos de rescate procedentes de países vecinos.
Además del número oficial de desaparecidos, una plataforma ciudadana denominada Colombia Te Une maneja una cifra mucho mayor, de 4.253 personas desaparecidas, y señala que 1.119 ya fueron localizadas. Esta diferencia responde a que se trata de un registro ciudadano que no coincide con el conteo oficial de la UNGRD, por lo que ambas cifras deben interpretarse por separado.
El terremoto también provocó importantes daños en la infraestructura educativa. De acuerdo con el último balance citado en la información oficial, 2.198 centros educativos presentan algún tipo de afectación.
En Chocó fueron reportadas 796 escuelas afectadas, mientras que en Caldas más de 400 sedes educativas registraron daños. En Calima El Darién y Yumbo, en el Valle del Cauca, el colapso de infraestructura educativa provocó la muerte de seis estudiantes.
En Cali, donde se relevaron 214 afectaciones en establecimientos educativos, las autoridades prevén implementar clases virtuales desde el martes 18 de agosto y buscarían retomar progresivamente la presencialidad hasta el 24 de agosto. En Caldas, en tanto, las instituciones afectadas continuarán con actividades mediante cartillas, materiales pedagógicos y conectividad.
Los daños en viviendas también son enormes. El balance oficial contabiliza más de 92.000 viviendas entre averiadas y destruidas, una situación que dejó a miles de familias con necesidades urgentes de asistencia y alojamiento.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, planteó la creación de un programa especial de reconstrucción para Chocó, al que denominó un “Plan Marshall”, en referencia al programa estadounidense de ayuda para la reconstrucción de Europa después de la Segunda Guerra Mundial.
Durante su visita a Quibdó, capital de Chocó, el mandatario sostuvo que el departamento fue históricamente postergado y planteó una estrategia específica para reconstruir la infraestructura afectada y mejorar las condiciones de la región.
El Gobierno colombiano también anunció la creación de un fondo de emergencia destinado a la reconstrucción de hospitales, escuelas, viviendas y otras infraestructuras críticas, en uno de los primeros grandes desafíos de la nueva administración.
En paralelo, el Banco Mundial desembolsó US$ 200 millones para colaborar con la respuesta de emergencia y la recuperación de Colombia tras el terremoto.
Los recursos estarán destinados a atender necesidades inmediatas y apoyar la recuperación de las comunidades afectadas, con especial atención en áreas como salud, vivienda y pequeñas y medianas empresas. Además, el organismo inició una evaluación rápida de los daños y las pérdidas económicas provocadas por el terremoto para establecer prioridades de reconstrucción.
La magnitud de la emergencia también generó el envío de ayuda internacional. Desde Ecuador, un contingente integrado por 30 rescatistas del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil y cinco ingenieros estructurales viajó hacia Cali con equipamiento especializado para colaborar en las tareas de búsqueda, rescate y evaluación de edificios.
A ellos se sumaron otros grupos internacionales, mientras los equipos colombianos continúan trabajando bajo condiciones complejas debido a la inestabilidad de algunas estructuras y a las réplicas registradas desde el terremoto.
El sismo dejó una extensa zona afectada y puso a prueba la capacidad de respuesta de Colombia frente a una emergencia de enorme magnitud. Con 287 muertos, 378 desaparecidos y miles de personas heridas o desplazadas, las tareas de rescate avanzan ahora junto con el desafío de asistir a las comunidades y comenzar la reconstrucción de las zonas más golpeadas.