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Hallaron muertas a una agente de la Policía Federal y a su bebé: investigan un homicidio seguido de suicidio

La mujer tenía 33 años y fue encontrada junto a su hija, de menos de un año, dentro de su departamento. Ambas presentaban heridas de arma de fuego. La Justicia investiga un posible contexto de conflicto intrafamiliar y una crisis de salud mental.

Hoy 16:28

Una agente de la Policía Federal Argentina (PFA) fue encontrada muerta junto a su hija de pocos meses este viernes en un departamento ubicado en la zona de Díaz Vélez y Mariano Acosta, en Avellaneda. El caso es investigado por la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 2, a cargo de la fiscal María Laura Carballal.

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La víctima fue identificada como Estefanía Espínola, de 33 años, quien se encontraba junto a su hija Lucía, de menos de un año. Ambas fueron halladas con heridas de arma de fuego en la cabeza.

El hallazgo se produjo durante la mañana, luego de que el Comando de Patrullas de Avellaneda recibiera una alerta y se trasladara hasta el complejo donde vivía la mujer.

Al ingresar al departamento, los efectivos encontraron los cuerpos. Cerca de la mujer había una pistola Bersa, correspondiente al arma reglamentaria de la Policía Federal.

Desde el inicio de la investigación, los investigadores descartaron que se tratara de un hecho vinculado con un robo. No se encontraron signos de violencia en las puertas ni en las ventanas del departamento, por lo que la pesquisa comenzó a concentrarse en el entorno personal y familiar de la agente.

La principal hipótesis que manejan los investigadores es la de un homicidio seguido de suicidio, aunque la causa permanece abierta y todavía deben completarse distintas pericias para determinar con precisión cómo ocurrieron las muertes.

La fiscal Carballal ordenó preservar la escena y aguardar la intervención de Policía Científica y del médico policial, además del análisis de distintos elementos encontrados en el domicilio.

En paralelo, la Justicia comenzó a reconstruir la situación personal que atravesaba Espínola durante las últimas semanas.

Según fuentes vinculadas con la investigación, la mujer mantenía una relación conflictiva con el padre de la bebé, quien además tenía otra familia y había puesto en duda la paternidad de la niña.

Ambos habrían mantenido discusiones y cruces de mensajes a través de WhatsApp, incluso con amenazas. En ese contexto, se encontraba en marcha un estudio de ADN para determinar la filiación de la menor.

Ese conflicto es ahora uno de los elementos que los investigadores buscan reconstruir para establecer qué ocurrió antes del desenlace.

Además de la situación familiar, la investigación puso el foco en el estado psicológico de la mujer.

De acuerdo con fuentes del caso, allegados a Espínola señalaron que atravesaba un cuadro de deterioro de su salud mental, que se habría visto agravado por los conflictos personales que enfrentaba.

Los investigadores también establecieron, en principio, que no existían problemas económicos que pudieran explicar el episodio y señalaron que tampoco fue encontrada una carta de despedida.

Por el momento, las autoridades consideran que el contexto intrafamiliar y la situación personal de la víctima constituyen elementos centrales para comprender lo sucedido.

La fiscalía también dispuso el análisis de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos secuestrados en el domicilio.

El objetivo es reconstruir las horas previas al hallazgo y determinar con quién se comunicó Espínola, qué mensajes recibió o envió y si existió algún episodio inmediatamente anterior que pueda aportar información relevante para la causa.

Mientras avanzan las pericias, la Justicia mantiene abierta la investigación para determinar la mecánica exacta de las muertes y confirmar o descartar la principal hipótesis que manejan los investigadores.