El Ministerio de Economía adjudicó $12,16 billones en una nueva licitación, frente a vencimientos por casi $13 billones. El Tesoro recibió ofertas por $13,18 billones y concentró la colocación en instrumentos de corto plazo.
El Ministerio de Economía cerró este miércoles una nueva licitación de deuda en pesos y logró renovar el 95,96% de los vencimientos que enfrentaba esta semana, por un monto cercano a los $13 billones.
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Según informó la Secretaría de Finanzas, en la operación se adjudicaron $12,16 billones, mientras que las ofertas recibidas alcanzaron los $13,18 billones. De esta manera, el resultado implicó un rollover del 95,96% y dejó aproximadamente $500.000 millones fuera de la renovación, que quedaron en circulación en el mercado.
La estrategia oficial estuvo centrada en instrumentos de corto plazo y dentro del horizonte de la actual gestión de Javier Milei. El Tesoro evitó emitir deuda en dólares y tampoco ofreció bonos duales, con el objetivo de no convalidar tasas que el equipo económico considera excesivas.
El resultado se produjo luego de que el Gobierno realizara previamente dos operaciones de canje de títulos, en un contexto de vencimientos concentrados y de tensión sobre las tasas de interés en pesos.
Las letras capitalizables a noviembre de este año fueron los instrumentos que concentraron la mayor demanda y representaron aproximadamente la mitad del monto total adjudicado.
La Secretaría de Finanzas informó la siguiente distribución:
De esta manera, el Gobierno concentró prácticamente toda la operación en instrumentos en pesos y de vencimiento relativamente corto, mientras que las alternativas ajustadas por CER y vinculadas al dólar tuvieron una participación menor.
La decisión de ofrecer títulos de corto plazo se produjo en un escenario de equilibrio delicado entre las tasas de interés en pesos y la cotización del dólar.
Según los analistas de PPI, el Gobierno buscó poner un límite a los rendimientos que debía pagar el Tesoro y, en ese marco, permitió que el tipo de cambio superara los $1.500, mientras las tasas comenzaron a retroceder desde los máximos registrados durante las jornadas anteriores.
El equipo económico también buscó evitar una renovación muy superior al 100% de los vencimientos, debido a que una absorción excesiva de pesos podría volver a generar presión sobre las tasas.
Desde Puente señalaron que esperaban un nivel de rollover de entre 90% y 100%, por lo que el resultado quedó dentro de las previsiones.
Los analistas consideraron además que el rollover inferior al 100% es consistente con las condiciones de liquidez más restrictivas que atraviesa el mercado y estimaron que la inyección de pesos podría contribuir a aliviar esa situación y favorecer una normalización de las tasas.
Otro de los aspectos destacados por los analistas fue el costo que tuvo la operación para el Gobierno.
Desde Puente indicaron que el Tesoro debió pagar cierto premio respecto del mercado secundario, especialmente en la nueva Lecap y en la letra de vencimiento más corto.
Sin embargo, remarcaron que ese diferencial fue menor al observado en licitaciones anteriores, una señal que el mercado interpretó dentro del proceso de normalización de las condiciones financieras.
En paralelo, un informe de Max Capital advirtió sobre otro aspecto de la estrategia oficial: la concentración de vencimientos posteriores a 2027.
Según la consultora, esta acumulación forma parte del intento del Tesoro por reducir riesgos en el período electoral, aunque también puede generar vulnerabilidad ante un escenario político adverso y elevar el riesgo de un eventual evento crediticio.
Con esta nueva operación, el Gobierno consiguió refinanciar casi la totalidad de los vencimientos inmediatos, aunque dejó una porción de pesos en el mercado. El resultado será seguido de cerca por los inversores, especialmente por su posible impacto sobre las tasas de interés, la liquidez y el comportamiento del dólar en las próximas jornadas.