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Milei busca ampliar alianzas para 2027, pero descarta sumar a la UCR como partido

La Libertad Avanza avanza en conversaciones con dirigentes radicales y mantiene abierta la negociación con el PRO, aunque evita incorporar formalmente al radicalismo a la mesa electoral.

Hoy 17:56

Con la reelección de Javier Milei en 2027 como uno de sus principales objetivos, el Gobierno comenzó a profundizar el armado político de cara a las próximas elecciones presidenciales y busca ampliar sus alianzas más allá de La Libertad Avanza.

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Sin embargo, en la Casa Rosada descartan por ahora incorporar formalmente a la Unión Cívica Radical (UCR) como partido a la mesa de negociación que mantienen con referentes del PRO. La estrategia oficial apunta, en cambio, a avanzar mediante acuerdos individuales con dirigentes radicales, especialmente con aquellos que mantienen una postura dialoguista con la administración libertaria.

La principal dificultad para cerrar un entendimiento con la UCR como estructura partidaria está vinculada con la convivencia dentro del radicalismo de sectores con posiciones muy diferentes frente al Gobierno. Entre ellos se encuentra el espacio que responde al senador Martín Lousteau, uno de los dirigentes más críticos de las políticas implementadas por Milei.

Desde el oficialismo reconocen que esa diversidad interna complica la posibilidad de alcanzar un acuerdo con todo el partido.

Mientras continúan las conversaciones con dirigentes del PRO, el oficialismo comenzó a tender puentes con referentes radicales que podrían convertirse en aliados electorales.

La mesa política que integran los primos Martín y Eduardo “Lule” Menem mantiene reuniones con Diego Santilli, además de los diputados del PRO Cristian Ritondo y Fernando De Andreis.

En paralelo, los libertarios mantienen conversaciones con dirigentes radicales como los exdiputados Rodrigo De Loredo y Martín Berhongaray, los senadores Daniel Kroneberger y Maximiliano Abad, y los gobernadores Alfredo Cornejo, de Mendoza, y Leandro Zdero, de Chaco.

La intención oficial es evitar, al menos por ahora, una negociación institucional con toda la UCR y concentrarse en aquellos sectores que puedan coincidir con el rumbo económico y político del Gobierno.

El sector de Martín Lousteau aparece como uno de los principales impedimentos para que el radicalismo pueda incorporarse formalmente al armado oficialista.

En el Gobierno consideran que un acuerdo con la UCR como partido obligaría a incluir también a dirigentes que no están dispuestos a acompañar a Milei, lo que dificultaría la construcción de una alianza electoral homogénea.

Por eso, la estrategia que gana terreno es la de avanzar mediante entendimientos individuales y provinciales, sin necesidad de alcanzar un acuerdo integral con toda la estructura radical.

La estrategia libertaria se desarrolla mientras la conducción nacional de la UCR intenta construir su propio espacio político.

El titular del radicalismo, Leonel Chiarella, lanzó durante una gira por la Patagonia la propuesta de construir una alternativa nacional que se ubique por fuera de la denominada grieta.

El dirigente reivindicó las figuras históricas de Arturo Illia y Raúl Alfonsín y planteó la necesidad de presentar una propuesta alternativa para el país.

Desde el Gobierno respondieron con cautela y evitaron confrontar directamente con la conducción radical. La postura oficial es que existe diálogo con distintos sectores políticos, pero que las alianzas futuras dependerán de quiénes estén dispuestos a coincidir con el proyecto libertario.

Dentro del mapa radical, el Gobierno identifica a Alfredo Cornejo y Leandro Zdero como dos de los gobernadores con mayores posibilidades de avanzar hacia un entendimiento electoral.

La situación es diferente en Santa Fe, Corrientes y Jujuy, donde gobiernan Maximiliano Pullaro, Juan Pablo Valdés y Carlos Sadir, respectivamente.

En el caso de Pullaro y Sadir, si bien existe diálogo con la Casa Rosada, no consideran viable una alianza directa con el sello de La Libertad Avanza. En esos espacios incluso analizan la posibilidad de una “confrontación acordada”, que permitiría competir electoralmente sin transformar las diferencias en un enfrentamiento abierto.

El vínculo con Corrientes presenta mayores dificultades.

Durante las elecciones legislativas de 2025, La Libertad Avanza había intentado avanzar en un acuerdo con el oficialismo provincial encabezado por los hermanos Gustavo y Juan Pablo Valdés, pero las negociaciones finalmente no prosperaron y ambos espacios terminaron compitiendo por separado.

El propio Gustavo Valdés reconoció que todavía no existe un canal formal de diálogo político con La Libertad Avanza.

El vínculo, sin embargo, podría encontrar un punto de contacto a partir de la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete, debido a la relación personal que mantiene con el dirigente correntino.

Uno de los gobernadores radicales que más señales de acercamiento dio al Gobierno es Leandro Zdero.

En los últimos días, la Legislatura chaqueña aprobó la suspensión de las elecciones PASO, una decisión que fue recibida positivamente por el oficialismo nacional.

La Casa Rosada considera que la eliminación o suspensión de las primarias forma parte de una discusión más amplia sobre la reforma electoral que comenzará a debatirse en el Senado durante septiembre.

La postura de Zdero es observada con atención dentro del Gobierno porque podría convertirse en una señal de cooperación más amplia de cara al armado electoral de 2027.

Mientras intenta sumar dirigentes radicales, el Gobierno continúa trabajando en un entendimiento con sectores del PRO.

La mesa de negociación busca definir las condiciones de eventuales acuerdos electorales y legislativos, aunque en el oficialismo insisten en que todavía falta tiempo para cerrar las alianzas de 2027.

La prioridad de Milei es consolidar a La Libertad Avanza como la principal fuerza política del oficialismo y, al mismo tiempo, sumar dirigentes territoriales que permitan ampliar su estructura en las provincias.

El desafío será encontrar un equilibrio entre quienes buscan una alianza amplia y quienes dentro del oficialismo prefieren mantener una identidad libertaria más definida.

Por ahora, la estrategia parece clara: La Libertad Avanza quiere sumar dirigentes radicales, pero no necesariamente a toda la UCR.

El armado electoral hacia 2027 recién comienza, pero las diferencias internas del radicalismo, las posiciones de los gobernadores y las negociaciones con el PRO ya empiezan a definir el mapa de alianzas que podría acompañar a Milei en su intento de conseguir un segundo mandato.