El Gobierno británico confirmó que cualquier nuevo permiso para explorar o explotar hidrocarburos en las islas deberá contar con la aprobación del secretario de Estado de Asuntos Exteriores.
El Gobierno del Reino Unido confirmó que cualquier nueva licencia para la exploración o explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas deberá contar con el aval del secretario de Estado de Asuntos Exteriores británico, por lo que Londres tendrá la instancia final de aprobación sobre los futuros permisos petroleros.
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La definición quedó formalizada el 1° de octubre a través de una respuesta parlamentaria brindada por Stewart Wood, subsecretario parlamentario de Estado, ante una consulta del conservador Colin Moynihan en la Cámara de los Lores.
Wood explicó que la administración de las islas mantiene sus competencias regulatorias y ambientales para evaluar los proyectos hidrocarburíferos, aunque cualquier nueva licencia deberá obtener además el consentimiento del funcionario británico.
La misma postura había sido expresada semanas atrás ante la Cámara de los Comunes. Según la respuesta oficial, el secretario de Estado deberá analizar cada autorización de acuerdo con la legislación vigente en las islas. Londres también aclaró que el régimen de concesiones de petróleo y gas que rige en el Reino Unido no se aplica directamente en las Malvinas.
La decisión se conoce en medio de la disputa de soberanía que mantienen Argentina y el Reino Unido por el archipiélago y de los proyectos vinculados con la explotación de sus recursos naturales.
Actualmente, el cargo de secretario de Estado de Asuntos Exteriores está a cargo de Ed Miliband, quien asumió sus funciones en julio de 2026.
En su respuesta, Wood volvió a sostener la posición británica respecto de la explotación de los recursos naturales de las islas. Londres afirma que los habitantes del archipiélago tienen derecho a desarrollar esos recursos bajo el principio de autodeterminación, mientras que la Argentina rechaza ese argumento y sostiene su reclamo de soberanía sobre las Malvinas.
La respuesta parlamentaria no precisó si Miliband intervino en las autorizaciones vinculadas con el proyecto Sea Lion, ni hizo referencia a permisos específicos ya concedidos. Sí señaló que la administración de las islas llevó adelante sus procedimientos internos y realizó el correspondiente análisis de impacto ambiental.
De esta manera, cualquier nuevo proyecto de exploración o explotación de hidrocarburos en el archipiélago deberá atravesar tanto las instancias regulatorias locales como la aprobación final del Gobierno británico.