Ben Black, titular de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, arribará el 9 de octubre para comenzar a definir las obras que podrían recibir financiamiento en energía, minería, transporte e infraestructura digital.
El Gobierno argentino recibirá la próxima semana a Ben Black, titular de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, en una visita que marcará el inicio de una nueva etapa del Corredor Andes-Atlántico, el ambicioso acuerdo bilateral anunciado a fines de septiembre para impulsar inversiones en infraestructura estratégica.
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Black llegará a Buenos Aires el 9 de octubre y mantendrá reuniones con funcionarios argentinos mientras se termina de definir su agenda. El objetivo central será avanzar en la identificación de proyectos concretos que puedan acceder a herramientas de financiamiento estadounidense, luego del lanzamiento oficial de la iniciativa.
El Corredor Andes-Atlántico contempla instrumentos para movilizar hasta US$7.000 millones hacia 2027. El acuerdo fue presentado el 23 de septiembre en Nueva York por el canciller Pablo Quirno y el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau. La iniciativa apunta a mejorar la infraestructura que conecta las zonas productivas argentinas con los puertos del Atlántico y los mercados occidentales.
El esquema abarca transporte, energía, minerales críticos e infraestructura digital, con proyectos que incluyen ferrocarriles, vías navegables, puertos, oleoductos y gasoductos, generación y transmisión eléctrica y redes de conectividad.
La participación de Black será relevante porque la corporación que conduce puede utilizar distintas herramientas para estructurar inversiones, entre ellas préstamos, garantías, seguros contra riesgos políticos y participación de capital, además de trabajar junto con inversores privados.
El monto de US$7.000 millones no corresponde exclusivamente a esa corporación. Forma parte del marco de financiamiento acordado con el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM), que contempla movilizar hasta esa cifra para proyectos elegibles hasta 2027. A su vez, distintas agencias estadounidenses podrán intervenir en operaciones específicas.
Uno de los proyectos que ya aparece entre los más avanzados es Argentina LNG, la iniciativa de YPF junto con la italiana ENI y la emiratí XRG. EXIM firmó con YPF un documento de términos que contempla un posible paquete financiero de hasta US$6.000 millones para el desarrollo del proyecto.
La iniciativa de GNL prevé aprovechar los recursos de Vaca Muerta y desarrollar infraestructura para el tratamiento, transporte y licuefacción del gas con destino a los mercados internacionales.
En paralelo, la agenda del corredor contempla oportunidades vinculadas con litio, cobre, petróleo, gas y transmisión eléctrica, además de obras destinadas a facilitar el traslado de esos recursos desde las zonas productivas hacia los puertos de exportación.
El capítulo de transporte incluye la evaluación de ferrocarriles de carga, vías navegables y puertos, con la posibilidad de que empresas estadounidenses participen en licitaciones o como proveedoras y subcontratistas de los proyectos.
La infraestructura digital también forma parte del acuerdo, con iniciativas relacionadas con conectividad, tecnología confiable y seguridad de redes, dentro de una estrategia que Estados Unidos vincula con el fortalecimiento de cadenas de suministro consideradas estratégicas.
La visita de Black será seguida por la de Christopher Landau, prevista para fines de octubre. El funcionario estadounidense tendrá una agenda más amplia con autoridades y representantes del sector privado para profundizar las conversaciones sobre las oportunidades de inversión.
Así, la llegada del titular de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional representa uno de los primeros pasos para pasar del anuncio del Corredor Andes-Atlántico a la selección y estructuración de proyectos específicos.
La prioridad para el Gobierno será determinar qué obras pueden avanzar primero, qué instrumento financiero corresponde aplicar en cada caso y qué participación tendrán las empresas privadas. La intención oficial es que el acuerdo anunciado en Nueva York comience a traducirse en proyectos concretos antes de las próximas visitas de funcionarios estadounidenses de alto nivel.