Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema reunieron el 7,60% de los sufragios en la primera vuelta. Mientras algunos tomaron distancia de los dos finalistas, otros ya anticiparon a quién respaldarán el 25 de octubre.
La primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil dejó a Flávio Bolsonaro en el primer lugar y a Luiz Inácio Lula da Silva en el segundo, por lo que ambos se enfrentarán en el balotaje del 25 de octubre. Con la definición de los dos finalistas, una de las principales incógnitas pasa ahora por el destino de los votos obtenidos por los candidatos que quedaron fuera de carrera.
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Entre los cuatro postulantes que terminaron inmediatamente detrás de Bolsonaro y Lula, Augusto Cury obtuvo el 2,89%, Renan Santos el 2,25%, Ronaldo Caiado el 2,19% y Romeu Zema el 0,27%. En conjunto, reunieron el 7,60% de los sufragios de la primera vuelta.
La ubicación ideológica de esos espacios es diversa. Según la clasificación del proyecto GPS Partidário de Folha de S.Paulo, Zema y Santos se ubican en la derecha, mientras que Caiado y Cury aparecen en el centro. Sin embargo, esa cercanía ideológica no implica necesariamente que sus votantes se trasladen de manera automática hacia alguno de los dos finalistas.
El candidato de Avante, que obtuvo el tercer lugar, mantuvo una posición crítica hacia los dos principales postulantes. En una entrevista con LA NACION el 26 de septiembre, Cury aseguró que no respaldaría ni a Lula ni a Flávio Bolsonaro.
“Las puertas hacia Lula están completamente cerradas”, afirmó al cuestionar el modelo económico del Partido de los Trabajadores (PT). Respecto de Flávio Bolsonaro, sostuvo que “con Flávio también se cerraron definitivamente” y mencionó las sospechas vinculadas al caso Banco Master.
De esta manera, Cury llegó a la recta final de la campaña sin expresar públicamente su apoyo a ninguno de los dos candidatos que ahora disputarán la Presidencia.
Renan Santos, candidato del partido Missão y fundador del Movimiento Brasil Libre (MBL), también se mostró distante de los dos finalistas.
En una entrevista con R7 publicada el 11 de septiembre, afirmó: “Jamás consideraré la posibilidad de unirme a ninguno de estos grupos políticos”. En aquella oportunidad, además, fue especialmente crítico con Flávio Bolsonaro, a quien calificó de “bandido político”.
Su postura, por el momento, no contempla un respaldo a ninguno de los dos candidatos que llegaron al balotaje.
El exgobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, mantuvo durante la campaña una posición claramente opositora a Lula. El 19 de agosto afirmó: “Siempre fui opositor a Lula”.
Más adelante, durante una declaración citada por UOL, fue todavía más directo: “Estoy ahí para derrotar a Lula”. Sin embargo, también tomó distancia de Flávio Bolsonaro.
Consultado sobre ambos candidatos y un eventual apoyo en la segunda vuelta, respondió: “No se pueden comparar dos cosas malas” y definió una eventual definición entre ellos como una “ruleta rusa”. Por el momento, sus declaraciones muestran un rechazo a Lula, pero no constituyen un respaldo explícito a Bolsonaro.
De los cuatro candidatos, Romeu Zema, del partido Novo, es quien manifestó de manera más clara una posición frente al balotaje.
El 24 de septiembre, durante una entrevista con Jovem Pan Campinas reproducida por Estadão Conteúdo, Zema afirmó: “Mi vida política es combatir al PT” y sostuvo que quien esté en contra del partido tendrá su apoyo.
Consultado específicamente sobre una segunda vuelta entre Lula y Flávio Bolsonaro, respondió que respaldaría al candidato del PL. Ese mismo día, además, expresó: “El PT es una máquina de destrucción. Para mí, donde esté el PT, yo estaré en contra”.
Más allá de los cuatro candidatos con mayor porcentaje, el resto de las candidaturas presidenciales también quedó fuera de la segunda vuelta y sus posiciones muestran un panorama heterogéneo.
Samara Martins, de Unidade Popular, se ubicó a la izquierda del PT y cuestionó algunas decisiones del gobierno de Lula. En septiembre afirmó que “Lula es de izquierda, pero hace una política de derecha”. Sin embargo, no se encontraron declaraciones públicas en las que anticipara un respaldo a Lula o a Flávio Bolsonaro para el balotaje.
Desde el PSTU, Hertz Dias también se presentó como una alternativa de izquierda tanto al PT como a la derecha. En una entrevista con O Tempo, cuestionó la estrategia de alianzas del gobierno de Lula con el Congreso y defendió una mayor vinculación con la clase trabajadora.
En la derecha, Clariana Barão, de Democracia Cristã, aseguró durante la campaña: “Tengo valores alineados con la derecha, pero camino fuera de la guerrilla”. También se mostró crítica de los extremos y sostuvo que las mujeres debían votar por su propia candidatura.
Por su parte, Edmilson Costa, del PCB, planteó una alternativa todavía más distante del PT y defendió una agenda socialista. Su partido ubicó a la candidatura de Flávio Bolsonaro dentro de una “ofensiva reaccionaria” y propuso una salida política diferente tanto al bolsonarismo como al petismo.
Wilson Grassi, de Democrata, concentró su campaña en cuestiones como seguridad, salud, educación y bienestar animal, sin adoptar una posición central en la disputa entre Lula y Bolsonaro.
Finalmente, Rui Costa Pimenta, del PCO, cuestionó tanto al PT como al bolsonarismo. En una de sus últimas declaraciones sobre el escenario electoral, sostuvo: “¿Un gobierno de Flavio Bolsonaro va a ser malo? Sí, va a ser malo, pero el de Lula también”.
Los candidatos que quedaron eliminados reunieron en conjunto un porcentaje de votos que ahora pasa a formar parte de la discusión de cara al 25 de octubre. Las declaraciones públicas muestran posiciones diferentes: Zema ya expresó su respaldo a Flávio Bolsonaro, mientras que Cury y Santos rechazaron a ambos finalistas y Caiado marcó su oposición a Lula, aunque sin anunciar un apoyo directo a Bolsonaro.
El resultado de la primera vuelta, por lo tanto, no define automáticamente cómo se distribuirán esos votos. El balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva abrirá ahora una nueva etapa de campaña en la que ambos buscarán ampliar su respaldo entre los electores que optaron por otras candidaturas.