Milicevic no actuaba de manera aislada como un simple apostador clandestino. Las pruebas de la ITIA demostraron que el serbio funcionaba como un verdadero reclutador dentro del ambiente.
La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) anunció una sanción ejemplar contra el tenista serbio Stefan Milicevic, a quien inhabilitaron por 24 años de toda actividad profesional y le impusieron una multa económica de 70.000 dólares tras comprobarse su rol como jefe en una extensa red de corrupción.
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La investigación llevada a cabo por el organismo detectó maniobras ilícitas graves ocurridas entre 2022 y 2024. Según el informe oficial, el deportista balcánico de 29 años no solo participó de forma directa en el arreglo de cinco encuentros en los que le tocó estar dentro de la cancha, sino que además intentó manipular al menos otros seis compromisos.
Sin embargo, el punto más oscuro y preocupante del expediente reveló que Milicevic no actuaba de manera aislada como un simple apostador clandestino. Las pruebas recolectadas por la ITIA demostraron que el serbio funcionaba como un verdadero reclutador dentro del ambiente, contactando y persuadiendo a colegas del circuito profesional para sumarlos a su red de apuestas ilegales, logrando que otros tenistas también cedieran a las presiones y aceptaran arreglar el desarrollo de sus propios partidos.
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El impacto de la medida tomada por las autoridades no tiene precedentes recientes por la magnitud de los años estipulados en el fallo. La sanción contra el serbio entró en vigor formalmente el pasado 9 de octubre y se extenderá hasta el 8 de octubre de 2050, lo que significa en los hechos el final definitivo de su carrera deportiva.
Además, la penalidad incluye la prohibición absoluta de jugar, entrenar o asistir a cualquier evento oficial organizado por la ATP, la WTA o las distintas federaciones internacionales.
El perfil de Milicevic refleja la realidad de miles de tenistas que deambulan por las categorías más bajas del deporte, donde los premios económicos son sumamente escasos y la tentación del dinero fácil suele acechar.
Con 29 años de edad, el serbio jamás logró consolidarse en el primer plano internacional: su mejor ubicación en el ranking mundial de la ATP fue el puesto 1338 en agosto de 2014, habiendo disputado la enorme mayoría de sus torneos en el circuito ITF Futures y torneos menores sin acumular ingresos significativos por mérito deportivo.
El entramado destapado en Europa vuelve a poner bajo la lupa la vulnerabilidad de los torneos de menor jerarquía frente a las mafias de las apuestas deportivas.
La ITIA remarcó que las faltas cometidas por el balcánico representan una violación flagrante al Programa Anticorrupción del Tenis (TACP), diseñado para proteger la transparencia de los partidos, y advirtió que continuará persiguiendo con el máximo rigor a cualquier jugador o entrenador que intente manchar la integridad de la disciplina.
De esta forma, el caso de Stefan Milicevic marca un hito histórico en las medidas disciplinarias aplicadas por el tenis mundial. A sus 29 años, el tenista que soñaba con escalar en la clasificación internacional deberá pagar una abultada multa económica de 70.000 dólares y mirar los torneos desde afuera durante casi un cuarto de siglo, convirtiéndose en el símbolo de la sanción más severa aplicada a una red de corrupción en el último tiempo.