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Corrupción, chicanas y acusaciones familiares: así fue el tenso debate entre Lula y Flávio Bolsonaro antes del balotaje

El presidente brasileño y el senador opositor protagonizaron un duro intercambio con acusaciones de corrupción, cuestionamientos a sus familias y cruces por la economía y la seguridad. El debate se realizó a una semana del balotaje que definirá quién gobernará Brasil.

Hoy 22:11
Lula y Flávio Bolsonaro

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro se enfrentaron este domingo en su primer debate televisado de cara al balotaje del 25 de octubre. El encuentro se realizó en los estudios de TV Band, en San Pablo, y estuvo marcado por acusaciones cruzadas, ironías y fuertes cuestionamientos personales.

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La discusión se produjo una semana después de la primera vuelta, en la que Flávio obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula. Con una competencia que las encuestas mostraban ajustada, ambos buscaron reforzar sus argumentos y captar a los votantes que todavía no habían definido su postura.

“Quiero distancia de miliciano”: el cruce más tenso

Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió cuando Flávio invitó a Lula a acercarse para hablar cara a cara. El presidente rechazó la propuesta y respondió: “No quiero estar cerca de vos. Quiero distancia. Quiero distancia de miliciano”.

El senador respondió con una ironía sobre su billetera: “Estoy sin billetera acá, así que ahora no vas a poder robarme”. En otro tramo, Flávio utilizó el juego de palabras “corruPTos” para asociar al Partido de los Trabajadores (PT) con la corrupción. Lula replicó que su rival era “peor que su padre” y lo acusó de mentir.

Corrupción y acusaciones que involucraron a sus familias

Las investigaciones relacionadas con Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, estuvieron entre los principales puntos de confrontación. Flávio mencionó a la lobista Roberta Luchsinger, investigada en una causa vinculada a presuntos movimientos de dinero, y cuestionó por qué la Policía Federal había actuado sobre ella pero no sobre el hijo del presidente.

Lula contestó que el caso debía ser tratado por la Policía Federal y sostuvo que su hijo prestaría declaración y no se escondería. A su vez, cuestionó a Flávio por presuntos vínculos con el empresario conocido como Careca do INSS. Las referencias a estas investigaciones formaron parte de las acusaciones formuladas durante el debate y no constituyen, por sí mismas, una determinación judicial de culpabilidad.

El presidente también insistió en preguntar por los 134 millones de reales que, según su acusación, Flávio habría solicitado al exbanquero Daniel Vorcaro para financiar Dark Horse, una película sobre la vida del expresidente Jair Bolsonaro. “¿Qué hiciste con ese dinero?”, le preguntó Lula. Flávio defendió el proyecto y dijo que sería una película sobre “el mejor presidente de la historia de Brasil”; incluso ofreció una entrada de cortesía a su adversario.

En el intercambio también apareció Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio. Lula lo acusó de estar en Estados Unidos y de conspirar contra Brasil, mientras que Flávio volvió a cuestionar al entorno familiar del presidente.

Costo de vida: “Está todo caro”

La situación económica y el poder adquisitivo fueron otro eje del debate. Flávio cuestionó el aumento del costo de vida y aseguró que los 600 reales del programa Bolsa Familia ya no alcanzaban para llenar el carrito del supermercado como, según él, ocurría durante el gobierno de su padre. “Está todo caro”, sostuvo.

Lula reconoció que el costo de vida seguía siendo elevado, pero afirmó que había sido mayor durante la gestión de Jair Bolsonaro. Para respaldar su argumento, comparó la inflación de los alimentos de ambos períodos: sostuvo que había llegado al 56,17% durante los cuatro años del gobierno anterior y que en su mandato acumulaba un 13%. También defendió los aumentos reales del salario mínimo por encima de la inflación.

Seguridad pública y gestión de la pandemia

La seguridad pública también ocupó un lugar destacado. Flávio cuestionó a Lula por el respaldo electoral que, según afirmó, recibió de personas detenidas y preguntó por qué el 73% de los presos habría votado al mandatario. Lula respondió con ironía: “Quiero que vote el 100%, hasta tu padre”, en alusión al expresidente Jair Bolsonaro.

El senador defendió una política de mano dura contra el delito y propuso sanciones más severas para los jefes de organizaciones criminales. Lula, por su parte, reclamó una mayor participación del Gobierno federal en la coordinación de la seguridad y afirmó que “los estados fracasaron” en esa materia.

La gestión sanitaria durante el gobierno de Jair Bolsonaro también generó un cruce. Después de que Lula recordara las más de 700.000 muertes por COVID-19 en Brasil, Flávio reconoció fallas en esa área y admitió: “La salud no fue un área en la que obtuvimos el mejor resultado durante el gobierno de Bolsonaro. Hago aquí este mea culpa”. A la vez, defendió a su padre al afirmar que durante su gestión se habían comprado vacunas contra el coronavirus.

Flávio prometió llevar el Sistema Único de Salud (SUS) a un “estándar Einstein”, en referencia al Hospital Israelita Albert Einstein. Lula cuestionó esa propuesta y replicó que su adversario parecía no conocer los servicios públicos de salud.

Una semana decisiva antes de la segunda vuelta

El debate dejó al descubierto la fuerte polarización de la campaña, con discusiones que fueron desde el precio de los alimentos hasta la corrupción, la seguridad y la pandemia. También expuso el peso que adquirieron las acusaciones personales en el tramo final de la contienda.

Los brasileños volverán a las urnas el domingo 25 de octubre. Hasta entonces, Lula buscará defender su gestión y revertir el resultado de la primera vuelta, mientras que Flávio intentará sostener la ventaja obtenida y convencer a los votantes que todavía no definieron su elección.