Los cinco aspectos a tener en cuenta antes de elegir un tratamiento estético con ácido hialurónico
Para minimizar riesgos, las inyecciones de este producto deben ser aplicadas por expertos con experiencia.
01/07/2024
En los últimos años, se incrementó notoriamente el uso de sustancias químicas para realizar procedimientos estéticos mínimamente invasivos.
Mucha gente cree que inyectarse algo novedoso en alguna región del cuerpo carece de riesgos, pero cualquier inyección puede traer aparejadas complicaciones, que si bien no son tan frecuentes pueden ser graves e incluso, tener alcance sistémico.
En Francia, se prohibió el uso de inyecciones de ácido hialurónico sin prescripción médica: aunque se sigue manteniendo la posibilidad de entrega en las farmacias, su aplicación solo podrá ser llevada a cabo por un médico calificado y no por alguien que sin ser médico actúe como tal, incluso por personal de salud no médico. En el caso de los dentistas, el decreto restringe el uso de estos productos a motivos estrictamente de la salud orobucal, no estéticos
El ácido hialurónico es una sustancia que está presente de forma natural en nuestro organismo. Sin embargo, los tratamientos estéticos, cada vez más demandados por jóvenes debido a la influencia de las redes sociales, no están exentos de complicaciones graves. Entre los efectos adversos, se encuentran, por ejemplo:
Necrosis
Pérdida de la vista
Arterias afectadas por la inyección
La Sociedad Argentina de Cirugía Plástica Estética y Reparadora (SACPER) promueve una campaña en pos de la información a la sociedad toda al respecto de este y otros temas.
Todo procedimiento que implique la aplicación de sustancias inyectables es un procedimiento invasivo.
El lugar de aplicación deberá ser un consultorio médico habilitado.
El profesional que realice la práctica debería ser especialista en el tema con el objetivo de reducir al máximo la posibilidad de complicaciones y si las mismas existiesen, saber diagnosticarlas y tratarlas con la premura y efectividad que el cuadro requiera.
La sustancia a aplicar debe contar con la aprobación de la ANMAT. Los productos habilitados cuentan con un sticker que se adosa a la historia clínica para así tener un seguimiento adecuado de lo que se le aplica a cada paciente.
El paciente debe ser informado por el profesional del procedimiento al que se va a someter y las posibles complicaciones al respecto. Dicha información debe ser plasmada en el consentimiento informado previamente a que se realice la práctica.
Teniendo en cuenta estas recomendaciones, las posibilidades de éxito son altas alejando mucho cualquier complicación inherente al proceso.