El cineasta Lee Isaac Chung ("Minari") firma "Twisters" un acercamiento intimista y con trasfondo social al universo nacido del taquillazo dirigido por De Bont.
Por Fausto Fernández
Para Fotogramas
Hubo un tiempo en el cual ese concepto llamado blockbuster, acuñado en verano por una película, 'Tiburón', y por un director (en la producción ejecutiva de 'Twisters' vía su Amblin Entertainment) llamado Steven Spielberg, tenía verdaderamente sentido más allá de un presupuesto elefantasíaco. 'Twister', de Jan De Bont, y allá por 1996, era el ejemplo de lo que significa blockbuster: un gran espectáculo jamás devorado por la (espectacular) forma; la historia de unos cazadores de tornados donde estos cedían el espacio a una galería de personajes nada unidimensionales, seres humanos al albur de las fuerzas de la naturaleza, sí, pero más aún de los torbellinos del corazón, fuera el amor, o se tratara de la amistad y de la camaradería ('Twister' no dejaba de ser, en confesión del propio Michael Crichton, argumentista y co-guionista del film, un remake nada encubierto de la hawksiana 'Hatari!').
Sorprende, y muy agradablemente, que 'Twisters', un nuevo acercamiento al universo nacido del taquillazo dirigido por el holandés De Bont, sea todavía más intimista y más centrado en el factor humano que su modelo de 1996. Dosifica de manera brillantísima las apariciones, la furia y los estragos de los tornados, sin caer en una sucesión de cosas volando (vacas no, dita sea) y cosas destruyéndose. Son las personas las que viven zozobras existenciales y emocionales, y sus luchas contra los elementos y la imprevisibilidad del clima (la imprevisibilidad de cómo responderá a día de hoy el espectador de cine), que son de un hiperrealismo con alma, constituyen la aventura en sí misma.
Hay incluso en 'Twisters' algo que no estaba en 'Twister', y eso es el trasfondo social de una América Profunda que parece seguir detenida en el tiempo (el duro tiempo de las grandes depresiones, no las meteorológicas, sino las económicas), en el olvido de políticos, y en el ojo (de la tormenta) de especuladores inmobiliarios y bancarios. Que un blockbuster (porque lo es) haga una pausa para recordar que bajo los escombros de la zona cero del paso de un tornado quedan familias, casas, negocios y vidas que a los bancos, y a los Estados Unidos cada vez más desunidos, les importan un bledo, es algo que se merece un aplauso.
En este, inesperado, sentido, la película va de clásicos ochenteros (acusados de reaccionarios por la crítica europea) como 'Cuando el río crece', de Mark Rydell, y 'En un lugar del corazón', de Robert Benton, al vendaval dramático y "americano" de Taylor Sheridan (¿estamos en realidad ante un 'Comanchería', dirección de David Mackenzie, del neo cine de catástrofes?). No un Taylor, sino un Tyler (Glen Powell, o Lex Barker con el carisma de Tom Cruise), es el vaquero ex estrella del rodeo que mantiene las esencias, la pureza de una América ideal, y que hallará no un tornado fiero que domar a ritmo de country, sino a toda una mujer inteligente que no se dejará echar el lazo, la Kate interpretada con luz y clasicismo (y con la camiseta de tirantes blanca de Helen Hunt en 'Twister') por Daisy Edgar-Jones. En el tira y afloja, y el aprender a conocerse, respetarse y quererse entre ambos personajes, la película vuela más alto todavía, y las secuencias de riesgo y tensión (la piscina vacía; el clímax final…) lo son de verdad porque ellos te interesan y preocupan, y tus ojos están fijados en ellos y no en unos efectos especiales aparatosos y cortina tras la cual ocultar la falta de un guion.
'Twisters', sí, se permite homenajear a la 'Twister' de 1996, seguramente más a los fans de la película que a la película misma: la citada camiseta de Helen Hunt; la frase recurrente "¿Has vuelto?"; los guiños a 'El Mago de Oz'; el rescate del perro; la pantalla del autocine que vuela mientras proyecta 'El resplandor' y que aquí es la de un cine donde están viendo 'El doctor Frankenstein'... Citas que no interfieren en su trama de redención, de entender y dominar los secretos de un tornado. Los secretos de un blockbuster.
Para nostálgicos de los maravillosos años de maravillosos blockbusters veraniegos.