Un Ferroviario de un partido aceptable, pero con poco peso ofensivo, perdió 1 a 0 ante el Ciclón en el estadio Pedro Bidegain, en el marco de la fecha tres del Torneo Clausura.
La falta de gol de Central Córdoba ya no es una racha pasajera sino una preocupación concreta. El equipo santiagueño acumula más de 270 minutos sin convertir y en el Nuevo Gasómetro volvió a quedar en evidencia. Si bien dio la cara y sostuvo el trámite durante varios pasajes, terminó perdiendo 1-0 ante San Lorenzo, que aprovechó su momento y fue más efectivo. El Ferro compite, pero genera poco y cuando llega, falla en la definición.

El inicio fue intenso, con San Lorenzo intentando lastimar por las bandas y un Central Córdoba que apostó a un juego más físico para cortar el ritmo. Con Naya y Varaldo le costó sostener la pelota arriba, aunque se las ingenió para recuperar en el medio y salir rápido. La más clara del primer tiempo para el Ferro fue de Tijanovich que encontró un espacio, remató y la defensa azulgrana amortiguó justo para que Gil controle. El resto fue lucha, fricción y pocas situaciones claras.
En el complemento el local ajustó piezas y golpeó en el momento justo. Un gran pase de Hernández dejó a Cerutti con ventaja, la jugada siguió viva con Cuello que levantó la cabeza, descargó con Gregorio Rodríguez que la empujó al gol ante la pasividad defensiva ferroviaria. A partir de ahí el partido se abrió, pero Central Córdoba mostró otra vez sus límites ofensivos. Hubo intentos, algunas pinceladas de Alan Laprida y variantes de Pusineri buscando reacción, pero todo quedó en insinuaciones.

El balance marca dos derrotas y un empate para un Central Córdoba en construcción que todavía no encuentra respuestas en ataque. El próximo viernes tendrá una prueba fuerte: recibirá a Unión desde las 21 en el Madre de Ciudades, ante un público exigente que espera la primera victoria tras un 2025 que elevó la vara. El margen de paciencia existe, pero la urgencia por el gol empieza a pesar.
