La Casa Rosada quería modificar el artículo tras las críticas, pero sus aliados pidieron directamente “darlo de baja”; el texto vuelve al Senado.
En las frenéticas negociaciones que encara el oficialismo en la Cámara de Diputados para destrabar la sanción del proyecto de modernización laboral, sus principales aliados reclamaron que directamente se dé de baja el polémico artículo 44 de la iniciativa, incorporado por el Senado, que propone reducir drásticamente el esquema de remuneraciones en caso de enfermedad o accidente de un trabajador.
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Desde el oficialismo confirmaron el martes por la tare que accederán al pedido de sus aliados. “Va por ahí”, indicó una encumbrada fuente libertaria.
Con la eliminación del artículo de la discordia, el proyecto con media sanción del Senado retornará a la cámara de origen, que deberá ratificar o no la modificación impuesta por la cámara revisora.
La presión de los aliados -Pro, UCR y sectores del peronismo no kirchnerista- obligó al Gobierno a recalcular su estrategia para garantizarse el quorum y los votos en el recinto para sancionar la ley. Hasta este lunes su compromiso era, a instancia de los aliados, modificar el artículo de la polémica; sin embargo, en las últimas horas, las bancadas dialoguistas revisaron su posición y reclamaron la eliminación lisa y llana del artículo 44.
El texto que obtuvo media sanción de la Cámara alta establece que, ante enfermedades o accidentes no vinculados a la actividad laboral, el trabajador dejaría de percibir automáticamente el salario completo, como prevé la normativa vigente. El artículo 208 de la actual ley de contrato de trabajo garantiza ese beneficio por 3 meses para el trabajador con menos de cinco años de antigüedad, y de 6 meses para el de antigüedad mayor. Ambos plazos se duplican si se trata de un trabajador con cargas de familia.
En el Senado, el oficialismo eliminó la posibilidad del cobro completo del salario y lo redujo al 50% o al 75% de la remuneración, según el grado de responsabilidad del trabajador respecto del hecho que provocó su incapacidad.
La redacción del artículo, incorporado a último momento en el proyecto del Poder Ejecutivo, desató un fuerte revuelo mediático horas después de que el Senado diera media sanción a la iniciativa, el jueves pasado. Incómodos, los aliados del Gobierno no tardaron en desmarcarse.
“La mejor manera de lograr la ley de modernización laboral es dando de baja el artículo 44”, escribió en sus redes sociales el presidente del bloque amarillo, el diputado Cristian Ritondo.
En el mismo sentido se expresaron desde la bancada de la UCR. “Por la precisión jurídica que se necesita y evitar alguna mala interpretación, entre los interbloques acordamos eliminarlo para que salga la ley lo más clara posible”, indicaron.
Poco después se sumó el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien patrocina un conglomerado de bloques provinciales. “Los diputados del bloque Innovación Federal, Independencia y Elijo Catamarca no van a votar el art. 44″, avisó. Se trata de un mosaico de 15 diputados que son claves para alcanzar el quorum en el recinto.
El ultimátum de los aliados dejó sin margen al oficialismo: sin su apoyo, alcanzar el quorum en el recinto y convertir en ley la iniciativa iba a convertirse en una quimera. Las negociaciones siguen al rojo vivo. De hecho, la conducción libertaria de la Cámara baja todavía no convocó a sesionar este jueves, como es su intención. Primero quiere anudar bien los acuerdos con sus aliados.
Por ahora lo único confirmado es la convocatoria al plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto este miércoles, a las 14. El objetivo del bloque libertario es darle dictamen a la media sanción del proyecto para llevarlo cuanto antes al recinto.
La firma del dictamen es un paso crucial para el oficialismo: es la llave que le permitirá aprobar el proyecto con mayoría simple de los votos (mitad más uno de los presentes). Sin dictamen de comisión, en cambio, necesitaría reunir los dos tercios, un número inalcanzable para un bloque libertario todavía en minoría y que no llega a arañar el centenar de legisladores.
Será un plenario convulsionado: allí el peronismo meterá presión para evitar que se firme el dictamen. Estrechará filas en defensa de la ley actual. Es más, en la previa del paro general ya convocado, la cúpula de la CGT avisó que el miércoles concurrirá a la Cámara de Diputados para intentar participar del debate en comisión. Lo hará tras una conferencia de prensa a las 11, en su sede de Azopardo.