La actriz contó que estuvo cerca de probar cocaína, pero el miedo y su trastorno obsesivo-compulsivo fueron claves para mantenerse alejada de un camino más oscuro.
La actriz Amanda Seyfried, conocida por su debut en “Mean Girls”, repasó recientemente una etapa intensa de su vida y carrera, marcada por el éxito temprano y las tentaciones de la industria del entretenimiento.
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En una entrevista con GQ, la intérprete habló de sus “salvajes” años veinte, una etapa en la que, según reconoció, estuvo expuesta a situaciones que podrían haberla llevado por un camino similar al de su excompañera de elenco, Lindsay Lohan, quien fue duramente perseguida por los tabloides.
“El nivel de exposición negativa es horrible. Es uno de mis miedos. No querría ser el centro de atención por algo infame”, sostuvo.
Seyfried recordó algunas experiencias de aquellos años, como una noche en la casa del actor Val Kilmer, a la que asistió con sus compañeros de “Mean Girls” Daniel Franzese y Jonathan Bennett, cuando tenía apenas 18 años y recién se había mudado a Los Ángeles.
Amanda Seyfried
“Mis 20 fueron ridículos. Estuve en muchos lugares”, admitió. Sin embargo, también reveló que hubo un límite claro en su comportamiento.
“Recuerdo que hubo un momento en el que podría haber probado cocaína por primera vez en el Chateau Marmont, y no lo hice porque tenía miedo. Eso marcó un límite sobre cuánto iba a salir de fiesta. Solo quería estar lo suficientemente ebria como para poder volver a casa por mis propios medios”, explicó.
La actriz ya había mencionado en el pasado que su trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) influyó en sus decisiones, ayudándola a mantenerse alejada de excesos mayores y a encaminar su vida de manera más saludable.
Con el paso del tiempo, Seyfried logró consolidar una carrera sólida en Hollywood, evitando los escándalos que afectaron a otras jóvenes figuras de su generación.
Amanda Seyfried