La Dra. Mónica Roldán Suárez, especialista en Endocrinología y Nutrición, habló en Noticiero 7 sobre el uso del fármaco indicado para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad.
La semaglutida es un medicamento desarrollado originalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, que en los últimos años ganó también aprobación para el abordaje de la obesidad y el sobrepeso. Se trata de un análogo del péptido GLP-1 que actúa aumentando los niveles de insulina en presencia de glucosa, ralentizando el vaciamiento gástrico y reduciendo el apetito. En Argentina está disponible bajo distintas marcas comerciales, aunque su uso creciente —impulsado en parte por la demanda para bajar de peso— generó preocupación entre los especialistas por los casos de automedicación y adquisición fuera de los circuitos médicos habituales.
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Sobre este tema habló en Noticiero 7 la Dra. Mónica Roldán Suárez, especialista en Endocrinología y Nutrición, quien remarcó ante todo que se trata de fármacos con indicaciones médicas precisas. "Son fármacos que están indicados en el tratamiento de obesidad o de sobrepeso con alguna complicación, por ejemplo, hipertensión arterial, hígado graso, apnea del sueño, prediabetes, riesgo cardiovascular", explicó, y aclaró que su eficacia en esos cuadros está probada, pero que "no son de venta libre absolutamente, siempre tienen que ir indicados por un médico y controlado dentro de un programa de tratamiento".
La obesidad, una enfermedad estigmatizada
La especialista vinculó el uso indebido de estos medicamentos con la forma en que históricamente se abordó la obesidad. "Tiene que ver con las características de la obesidad y del sobrepeso, y sobre todo de la obesidad, que ha sido siempre tratada como una enfermedad muy estigmatizada, muy denigrada de alguna manera, pensar que es voluntad de la persona tener el exceso de peso, y es una enfermedad como cualquier otra", sostuvo.
Para graficar esa idea, comparó la situación con otros tratamientos médicos: "A nadie se le ocurre comprar un fármaco para la presión por su cuenta, va al cardiólogo que se lo indique. A nadie se le ocurre usar una quimioterapia para un cáncer por su cuenta, va al oncólogo que se le indique. Lo mismo pasa con esto: si hay obesidad o sobrepeso localizado y alguna comorbilidad, tiene que haber un médico que lo siga al paciente, que le indique el tratamiento".
Un problema de responsabilidad compartida
Roldán Suárez consideró que la solución pasa por distintos actores del sistema de salud. "Creo que todos tenemos responsabilidad en esto, hay que educar a la población, también tiene responsabilidad por supuesto la farmacia, los farmacéuticos, no deberían expender un medicamento que es de prescripción médica sin la prescripción de un médico", señaló, y agregó que es necesario "hablar del tema, dar a conocer", en referencia a la circulación de fármacos que "llegan en forma ilegal a la Argentina" a través de las fronteras.
En ese marco, fue contundente respecto a los riesgos de la automedicación: "Me parece muy peligroso inyectarse algo que no esté indicado y supervisado por un médico. Hay efectos secundarios que pueden ser leves, moderados, severos, y hay contraindicaciones".
Contraindicaciones y efectos secundarios
La endocrinóloga detalló que, si bien las contraindicaciones son pocas, existen grupos de riesgo puntuales: "Hay pacientes que tienen riesgo de pancreatitis, o que han tenido antecedentes, o que tienen cánceres de tiroides tipo medular, problemas a veces en la vista, personas con diabetes descompensada, que tienen riesgo de hipoglucemia". A eso se suman los posibles efectos adversos del tratamiento, que "pueden ser náuseas, vómitos, deshidratación, diarrea, en diferentes grados".
Tratamiento, no solo una bajada de peso
Consultada sobre el rol del paciente en este proceso, la especialista remarcó que la clave está en priorizar la salud por sobre la automedicación. "Es elegir la salud y elegir cuidarse siempre del lado de un profesional, al lado de alguien que lo acompañe, que tenga un programa, porque tampoco es solo descender", explicó.
Por último, advirtió que el desafío no termina con la pérdida de peso: "Hoy tenemos fármacos potentes, que sabemos que bajan de peso. Lo que tenemos que prever no solamente es la bajada, sino cómo va a mantener después lo que ha logrado. Entonces, desde el día cero, lo que tenemos que hacer es hablar primero del descenso y después de un programa de mantenimiento".