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Matrimonio recupera su libertad tras cultivo de cannabis medicinal en Tucumán

El juez Guillermo Taylor revocó el arresto domiciliario de Mónica Rodríguez y Sergio Amarello, permitiendo su libertad bajo medidas de coerción tras demostrar que cultivaban cannabis para el tratamiento de su hijo con autismo y epilepsia.

Hoy 01:17

La Justicia provincial ha decidido revocar el arresto domiciliario de Mónica Rodríguez y Sergio Amarello, permitiéndoles recuperar su libertad bajo medidas de coerción por un período de tres meses. Esta decisión fue tomada por el juez Guillermo Taylor, quien consideró las circunstancias del caso y la documentación presentada por la defensa.

El matrimonio fue investigado por tenencia de estupefacientes después del descubrimiento de productos derivados de la marihuana en su hogar. A través de la defensa legal, se acreditó que estos cultivos eran destinados a la salud de su hijo de 20 años, quien padece un trastorno severo del espectro autista y epilepsia, y que Mónica contaba con inscripción en el Reprocann.

La causa penal se inició el 12 de agosto, tras un allanamiento en su vivienda situada en el pasaje Zenón Santillán. Durante la operación, se incautaron 259 gramos de marihuana, semillas, productos cannábicos, un teléfono y una balanza, así como un arma de fuego y municiones.

La Unidad Fiscal de Narcomenudeo intervino, formulando cargos contra la pareja bajo la suposición de que la balanza era utilizada para fraccionar la sustancia con fines de venta. Sin embargo, la jueza Judith Solórzano desestimó la prisión preventiva al considerar que no existían riesgos de fuga y estableció un arresto domiciliario provisional.

Durante la audiencia más reciente, la situación procesal del matrimonio cambió significativamente. Los abogados defensores presentaron documentación que confirmaba la inscripción de Mónica en el Reprocann, lo cual llevó a la fiscal María Sol Gramajo Parache a solicitar medidas cautelares alternativas en lugar de prolongar el arresto domiciliario.

Las medidas solicitadas incluyeron la fijación de un domicilio legal, comparecencia obligatoria a las citaciones judiciales y prohibición de acercamiento a los testigos del caso. La defensa argumentó que Mónica tenía autorización para cultivar hasta 50 plantas y que los costos mencionados sobre intercambios monetarios estaban relacionados con la producción de aceite terapéutico.

El abogado Patricio Char enfatizó la necesidad de diferenciar entre el uso terapéutico y el tráfico de drogas, señalando que “si se prueba que se utiliza para salud, no estaríamos frente a un delito”. La defensa subrayó la importancia de no criminalizar el uso del cannabis para tratamientos médicos, especialmente en casos de salud crítica.