El tenis argentino vivió una jornada con sensaciones opuestas: Mariano avanzó con autoridad, mientras Sebastián, volvió a tropezar y quedó eliminado en su estreno.
El Madrid Open dejó un arranque contrapuesto para los argentinos. Por un lado, Mariano Navone confirmó su gran presente con un triunfo sólido; por el otro, Sebastián Báez sufrió una rápida eliminación que profundiza su irregularidad en la gira de polvo de ladrillo.
Navone, actual 45° del ranking, superó con autoridad al Nuno Borges por 6-3 y 6-4 en la Caja Mágica. El argentino mostró un nivel consistente, dominó los intercambios desde el fondo de la cancha y resolvió el partido sin mayores sobresaltos. En la próxima ronda tendrá un desafío de alto calibre ante Alexander Zverev, número 3 del mundo.
“La Nave” atraviesa el mejor momento de su carrera. Llega a Madrid impulsado por la conquista del ATP 250 de Bucarest, su primer título en el circuito, y previamente había ganado el Challenger de Cap Cana. Ese envión se reflejó en su rendimiento, con una confianza en alza y una notable solidez en puntos clave.
La otra cara de la jornada fue Báez. El argentino, hoy 64° del mundo, cayó con claridad ante el lituano Vilius Gaubas por 7-5 y 6-1, en un partido donde nunca logró sentirse cómodo. Tras un primer set parejo, evidenció problemas físicos y terminó cediendo terreno rápidamente.
El presente de Báez genera preocupación: ya suma tres derrotas en la temporada ante rivales fuera del top 100, incluyendo caídas en el ATP 500 de Río de Janeiro y nuevamente en Bucarest. Muy lejos quedó aquel nivel que había mostrado a comienzos de año, con triunfos resonantes ante Taylor Fritz y Ben Shelton.
En una superficie que suele favorecer a los argentinos, pero que en Madrid exige adaptación por la altura y la velocidad de la pelota, Navone logró destacarse y alimentar la ilusión, mientras que Báez volvió a quedar en deuda en un momento clave de la temporada.