La autoridad monetaria redujo al nivel más bajo del año el ritmo de compra de dólares en el mercado oficial. La estrategia busca evitar presiones sobre el tipo de cambio y consolidar el proceso de desaceleración de la inflación.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) redujo durante la primera quincena de agosto el ritmo de compra de divisas en el mercado oficial de cambios, llevando la acumulación de reservas al nivel más bajo en lo que va de 2026. La decisión forma parte de una estrategia orientada a preservar la estabilidad cambiaria y evitar que una mayor intervención oficial genere presiones sobre la cotización del dólar.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
La entidad que preside Santiago Bausili moderó significativamente su participación en el Mercado Libre de Cambios (MLC). Según los datos disponibles, las compras diarias promediaron entre USD 28 millones y USD 33 millones, muy por debajo de los niveles registrados en los meses anteriores. En julio, el promedio fue de USD 103 millones por jornada, mientras que en mayo alcanzó los USD 137 millones diarios.
A pesar de la desaceleración, el BCRA mantuvo saldo comprador durante las últimas ruedas cambiarias y acumuló cerca de USD 329 millones en lo que va de agosto. Sin embargo, las reservas internacionales brutas se mantuvieron en torno a los USD 49.500 millones, afectadas no solo por las compras de divisas sino también por la evolución del precio del oro y de otros activos que integran las reservas.
En el mercado cambiario, el dólar mayorista se movió durante las últimas jornadas dentro de una franja cercana a los $1.487 y $1.500, mientras que la cotización del Banco Nación cerró la semana en $1.510. En paralelo, las cotizaciones financieras mantuvieron brechas reducidas y la demanda privada de divisas continuó activa.
Analistas del mercado sostienen que la menor intensidad de las compras oficiales responde a la intención de evitar una mayor presión sobre el tipo de cambio y contribuir a sostener el proceso de desaceleración inflacionaria. La estrategia prioriza, en el corto plazo, la estabilidad cambiaria y la consolidación del ancla nominal por encima de una recomposición más acelerada de las reservas internacionales.
De esta manera, el Banco Central continúa interviniendo en el mercado oficial, aunque con un ritmo considerablemente menor al observado durante el segundo trimestre del año. La expectativa del Equipo Económico es mantener controlada la evolución del dólar para evitar un traslado a precios y consolidar la tendencia descendente de la inflación.