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Luis nos muestra su invernadero de plantas carnívoras, el primer y el único en Santiago

Junto a su novia, Rosi, el joven estudiante de abogacía descubrió su pasión por este tipo de plantas, y lo que empezó como hobbie se convirtió en un gran emprendimiento. Conocelos.

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10/10/2018 -

Si hablamos de “plantas carnívoras”, seguramente lo primero que viene a la cabeza son esas plantas enormes de las películas de terror, que se comen a los personajes y causan temor; y estamos felices de anunciar que en la realidad, estas plantitas están totalmente alejadas de esa idea.

Para este nuevo capítulo conocimos a Luis Mendieta, un joven santiagueño que se prepara para recibirse de abogado, y en el camino conoció el divertido universo de las plantas carnívoras, y transformó lo que empezó como hobbie en un emprendimiento junto a su novia, Rosi Vera; siendo los primeros -y hasta el momento, únicos- en tener un invernadero de este tipo de plantas en nuestra provincia.

Conociendo diferencias

Las plantas carnívoras obtuvieron su nombre luego de un largo período de adaptación. Crecen y viven en zonas pantanosas, por lo que la naturaleza las obligó a encontrar una nueva forma de subsistir. Es por eso que crecen en agua destilada (la de los aires acondicionados, por ejemplo, que es agua sin nutrientes), y además de la fotosíntesis, se alimentan de insectos.

Son plantas que se adaptan muy bien al clima de Santiago, ya que pueden tolerar hasta 38º y -5º en situaciones extremas. No son tóxicas, y lejos de la idea de las películas, estas plantas no dañan otras plantas ni a las personas, al contrario, ayudan al ambiente al “comer” los insectos que se le acerquen.

Cómo se alimentan

Luis contaba los tres grupos de plantas carnívoras, según su tipo de alimentación; las activas, semiactivas y pasivas.

Las activas se diferencian rápidamente, porque se puede ver claramente cómo activan sus trampas para capturar a su presa. La Venus Atrapamosca es la planta carnívora favorita y más conocida por la gente, y ésta es un tipo de planta activa, ya que el insecto, al tocar los “pelitos” que están dentro de las hojas, activan la trampa que hace que las hojas se cierren y le impidan escapar.

Venus Atrapamoscas comiendo

Las semiactivas son aquellas que tienen una mucosa que llama la atención de los insectos y los atrapa al contacto; es decir, quedan “pegados” y no pueden escapar.

Por último, las pasivas son aquellas que cuentan con una especie de tubo o flauta con una tapa cubierta de polen. Los insectos llegan a ellas atraídas por el polen y esta tapa se abre, por lo que los insectos caen a través del tubo y no pueden escapar.

Una de las grandes características de estas plantas es que entre razas se pueden combinar y crear nuevas especies que pueden mezclar las formas de caza, y además, estéticamente son cada vez más hermosas.

Un lugar para conectarse con la naturaleza

Luis y Rosi descubrieron en las plantas su cable a tierra; ir a diario a cuidarlas es sinónimo de bajar un cambio al ritmo acelerado con el que vivimos.

La curiosidad que genera este tipo de plantas hizo que de a poco su emprendimiento vaya sumando más gente que se interesa por ellas, que más que clientes son amigos, por lo que el vínculo nunca se pierde y al contrario, crece y se fortalece. “Nos escriben pidiéndonos consejos sobre cuidados y tips sobre otras plantas, y eso es muy lindo, saber que somos nosotros los que los ayudamos a conocer todo esto”, relatan los chicos.

A futuro, planean tener un invernadero mucho más grande con un bar que permita a la gente ir a tomar un café pero con el plus de conectarse de vuelta a lo natural, lejos de los ruidos molestos de la ciudad, respirando aire puro y fresco, y lo más importante; que sea entre amigos.

Para conocer más sobre el emprendimiento de Luis y Rosi y para comunicarte con ellos, buscalos en las redes sociales, haciendo click aquí. o por Facebook, aquí.

 

Nota: Lourdes Suarez Torres, Diario Panorama

Cámara y edición: Matías Leshman, Canal 7


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