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Febrero de 2024
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Policiales

Tensión en avenida Solís: una trabajadora sexual fue brutalmente atacada por su pareja

Candela (la víctima) fue golpeada y arrastrada por el pavimento, tras lo cual sufrió la fractura de un brazo. Según detalló en la denuncia, los problemas de convivencia llevan 10 años.

19/11/2023

Ante las miradas desconcertadas de transeúntes y las bocinas de automovilistas testigos, una trabajadora sexual fue víctima de un violento ataque por parte de su pareja. La escena se desarrolló en plena avenida Solís y Santa Fe, donde la víctima fue golpeada y arrastrada por el pavimento. La pesadilla llegó a su fin cuando la mujer logró defenderse utilizando gas pimienta, proporcionado por una colega.

El incidente grave tuvo lugar el pasado viernes alrededor de las 4, en plena madrugada. En ese momento, como en todas las jornadas, Candela y su compañera Alejandra se dedicaban a atraer a clientes que se acercaban en diferentes vehículos.

En medio de las risas y el trasiego con los automovilistas, la pareja de Candela, Andrés (34), se hizo presente con una expresión facial poco amigable. Sin ningún atisbo de sensatez, comenzó a reprocharle problemas de convivencia que databan de hace 10 años. A pesar de su elegancia y sonrisa, Candela respondió con gestos de tolerancia y un "después hablamos en casa".

Sin embargo, Andrés se negó a aceptar la situación. En cuestión de segundos, descargó una serie de golpes directos en el mentón y la cabeza de Candela. En un abrir y cerrar de ojos, la mujer se encontró boca abajo en el pavimento, mientras su pareja la insultaba a viva voz.

Aún incrédula y con un brazo fracturado, Candela se recuperó lo suficiente para notar que Alejandra sacaba un aerosol de gas pimienta de su bolso. Sin dudar, la víctima lo tomó y roció los ojos de Andrés. Como respuesta lógica, el individuo se aferró la cara y se alejó corriendo, lanzándole insultos.

Candela se alejó hacia una nueva ubicación, a una cuadra de Solís y Santa Fe. No obstante, Andrés la persiguió nuevamente y la atacó con patadas, profiriéndole insultos. Con determinación y valentía, una vez más lo roció con gas pimienta y logró liberarse de la peligrosa situación.

Hacia el mediodía, Candela regresó a su hogar y notó la ausencia de Andrés. Quince minutos más tarde, el individuo apareció en la entrada.

"Ya volviste, maldito", le espetó una vez más. "Pronto verás... Voy a vender el televisor, la mesa, las sillas y todo lo que hay aquí dentro", amenazó de manera contundente mientras se abalanzaba hacia Candela con el puño cerrado. Sin vacilar, Candela logró esquivar el ataque y nuevamente "atomizó" a Andrés con gas pimienta. Con los ojos enrojecidos, entre el efecto del gas y la furia, el agresor abandonó la casa.

Atemorizada y desilusionada, Candela buscó consuelo y refugio en la casa de una hermana, quien la persuadió para poner fin de una vez por todas a su tormento. Siguiendo este consejo, la trabajadora se dirigió a la Comisaría de la Mujer y la Familia Nº 16 de Los Flores para denunciar a Andrés. Alertada, la fiscal Andrea Juárez solicitó la detención del agresor y obtuvo la aprobación de la jueza de Género, Cecilia Laportilla. El sujeto ha sido arrestado por "lesiones agravadas por el vínculo" y no tiene fecha de excarcelación.

La historia de Candela revela que lleva una década siendo pareja de Andrés, un individuo poco inclinado al trabajo. Ante las autoridades de la comisaría de Los Flores, la trabajadora confesó que el incidente no fue un hecho aislado. "En Buenos Aires también sufría maltrato, y mucho", habría enfatizado.

Describió al agresor como un individuo con una marcada inclinación por las cervezas y las drogas, una combinación que lo convertía en una bomba lista para explotar en ira, golpes, destrozos y todo tipo de excesos.