La ciudad busca atraer a turistas que valoran una experiencia integral con playa equipada, calidad gastronómica y seguridad. La cercanía para llegar por la ruta y los precios en pesos son dos ventajas frente al vecino país.
Mientras Brasil se consolida como uno de los destinos más elegidos por los argentinos para vacacionar este verano, Pinamar vuelve a desplegar una estrategia que ya puso en marcha la temporada pasada: competir desde la experiencia, los servicios y la cercanía, sin entrar de lleno en una guerra de precios. La ciudad busca atraer a quienes dudan entre cruzar la frontera o quedarse en la costa atlántica con una propuesta integral que combina playa equipada, gastronomía de calidad, seguridad y consumo en pesos.
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Desde el municipio destacan que la identidad del destino es uno de los principales diferenciales frente a otros países. “A diferencia de nuestro país vecino, Pinamar es una ciudad en la que se destaca por su seguridad, calidad de servicio de sombra en playas combinado con la excelencia de nuestros servicios de alojamiento y gastronomía”, aseguró el intendente Juan Ibarguren al diario Clarín.
En la misma línea, remarcó que el destino sigue siendo elegido por familias que priorizan tranquilidad y previsibilidad: “Somos una ciudad a la que eligen cientos de miles de argentinos para crear sus mejores recuerdos en familia, que sus hijos jóvenes se diviertan en un lugar seguro, con servicios a la altura y aun así se puedan sentir como en casa rodeados de un paisaje único de bosque y playas anchas”.
Mientras Brasil vuelve a captar la atención de los turistas argentinos, en Pinamar Norte la competencia no se plantea desde la imitación sino desde una identidad propia. “Un público que no busca replicar la experiencia de Brasil, sino algo diferente: mar abierto, médanos, travesías en 4x4, cuatriciclos, deporte, encuentros al atardecer y una vida de playa que se extiende más allá del horario tradicional”, señalan desde Kota Club de Mar.
Frente a los viajes al exterior, con estructuras más rígidas y consumos dolarizados, la propuesta local apuesta a experiencias integrales y a una forma de disfrutar la playa que combina naturaleza, gastronomía y comunidad.
Esa estrategia también se expresa en los precios y en la diversidad de opciones que ofrece el destino. En Kota, la experiencia va desde desayunos frente al mar, con alternativas que arrancan en los $ 14.000 y llegan a los $ 19.000, hasta almuerzos y cenas con platos que oscilan entre los $ 23.000 y los $ 38.000, acompañados por actividades deportivas, sunsets y una agenda que atraviesa todo el día.
“Hoy los paradores no son solo espacios de paso, sino verdaderos centros de experiencia”, explican desde el lugar, donde remarcan que la clave está en ofrecer servicios de calidad y valores alineados a una propuesta completa, pensada para que “el turista elija quedarse”. En ese sentido, el mensaje es claro: “Para muchos, el verdadero plan sigue estando acá”.
La cercanía también aparece como un punto fuerte frente a Brasil. Fuentes del sector señalaron que al momento de comparar destinos, muchos turistas suman al análisis los costos de traslado, seguros de salud, estacionamiento y movilidad interna. En ese sentido, remarcan que un viaje de pocas horas en auto hasta Pinamar resulta más conveniente que trayectos mucho más largos hacia el exterior.
El Partido de la Costa también apuesta a las promociones bancarias y a los descuentos en efectivo. Afirman que frente al país vecino esto también se convierte en un punto a favor.
Infraestructura de playa y servicios integrales
Desde los balnearios coinciden en que el diferencial está en la infraestructura y el nivel de servicios. “La infraestructura que tiene Pinamar difícilmente la encuentres en Brasil”, afirmó Martín Melia, propietario del balneario La Posta del Mar. Enumeró carpas y sombrillas de excelente calidad, gastronomía frente al mar, vestuarios completos, recreación para niños, actividades para adultos todas las tardes y bandas en vivo, como parte de una propuesta que apunta a que la estadía de las familias sea más placentera.
En términos de precios, Melia destacó que el consumo en pesos favorece la decisión de viajar. “Están pesificados, es mejor. La gente consume más porque hay buenos precios”, señaló, y recordó que lanzaron una preventa en agosto con un 15% de descuento que tuvo buena respuesta. El incremento interanual promedio fue del 30%. Almorzar en un parador ronda hoy entre $ 25.000 y $ 30.000 por persona, mientras que una carpa en enero se ubica entre $ 1.600.000 y $ 1.800.000 por mes, con opciones diarias y sombrillas alrededor de un 20% más económicas.
Oferta flexible y turismo espontáneo
En Mama Beach, en Pinamar Norte, el panorama también es positivo. “Enero lo tenemos todo vendido, pinta que será una temporada muy buena”, aseguró Eduardo, uno de sus responsables, aunque aclaró que siempre reservan unidades para la diaria. Este verano ampliaron la oferta con sombrillas, carpas, camastros y livings para hasta ocho personas, con precios que van desde los $ 75.000 hasta los $ 200.000 diarios, todos con servicio gastronómico en playa.
Para Eduardo, la diferencia con Brasil es clara: fidelidad del público, preventas desde agosto y una experiencia que se construye año tras año. “Tenemos clientes que vienen hace décadas, se reencuentran con sus vecinos de carpa, eso es difícil de encontrar en Brasil”, explicó. También destacó el paisaje, la seguridad y el crecimiento de la oferta gastronómica como factores que empujan la elección del destino.
“Nosotros ofrecemos también nuevas propuestas que van desde clases diarias de yoga, de funcional y de baile por las tardes. Además, contamos con espacios deportivos muy cómodos y además ampliamos las entradas a los patios”, remarcó.
Precios, ocupación y expectativas
Desde la Asociación Hotelera y Gastronómica de Pinamar describen un escenario de muchas consultas y decisiones de último momento. Según detalló Pedro Marinovic, referente de la entidad, la primera quincena de enero promedia hoy un 50% de ocupación en todo el partido, mientras que la segunda muestra mejores números en Valeria del Mar y Cariló.
Según Marinovic, los aumentos en hotelería fueron de entre un 10 y un 20%, por debajo de la inflación, con tarifas que van desde $ 60.000 una habitación doble hasta hoteles cuatro estrellas frente al mar por $ 350.000 o $ 400.000.
“Brasil no es nuestro mayor adversario turístico, sino nuestra propia economía”, aclaró Pedro, y remarcó que la apuesta sigue siendo la mejora constante de los servicios. También señaló que, a diferencia de viajar al exterior, en Pinamar existen opciones de pago en cuotas y una logística mucho más simple.
En Rada Beach, ubicado en un enclave calmo de Pinamar Norte, la propuesta se orienta al bienestar y al descanso. “Notamos que nuestros clientes ya no buscan agendas cargadas ni estímulos constantes. Prefieren bajar el ritmo y sentirse contenidos”, explicó Walter Zenobi, socio del parador. La inversión se traduce en infraestructura, gastronomía de autor, propuestas de bienestar como el Wellness Beach Pop! y una agenda cuidada de eventos.
La oferta incluye catas de vino, cenas especiales con chefs invitados, eventos como Dinner White para mayores de 35 años y actividades recreativas para chicos durante todo el día. “Nuestra apuesta es competir desde una propuesta de valor agregado, sin traslados largos ni complicaciones, con la calidez que el turista argentino busca”, sostuvo Zenobi.
“A los argentinos nos gusta vacacionar en La Costa y compartir momentos con los seres queridos, con amigos, comer un asado. Esa tradición no se pierde, y en Pinamar se ve con mucha claridad: es un público fiel, que vuelve temporada tras temporada y que valora la experiencia integral. Sabemos que hoy el turista compara más que nunca y que destinos como Brasil resultan tentadores”, puntualizó.
Y agregó: “Por eso nos preparamos con mucho optimismo, pero también con estrategia: invertimos durante todo el año para mejorar la infraestructura, innovar, sumar servicios y experiencias que hagan sentir que quedarse en el país, y en Pinamar, realmente vale la pena. Nuestra apuesta es competir desde una propuesta de valor agregado con hospitalidad y amenities premium”.
Con seguridad, cercanía, servicios de playa de alto nivel, gastronomía en crecimiento y una experiencia pensada para distintos públicos, Pinamar busca consolidarse este verano como una alternativa sólida frente al boom de Brasil. La estrategia apunta a convencer al turista de que quedarse en el país no implica resignar calidad, sino encontrar una forma de veranear que combina descanso, identidad y comodidad.