Falleció a la edad de 54 años en el parque nacional de Amboseli (Kenia). Era muy querido por su naturaleza extraordinariamente tranquila. Se detenía para que los visitantes lo fotografiaran y filmaran.
El emblemático Craig, uno de los últimos "super tuskers" de África, como se conoce a los elefantes machos de colmillos gigantes, falleció a la edad de 54 años en el parque nacional de Amboseli, confirmó el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS).
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"Más allá de sus extraordinarios colmillos, Craig era muy querido por su naturaleza extraordinariamente tranquila. Parecía comprender su lugar en el mundo, deteniéndose pacientemente a menudo mientras los visitantes lo fotografiaban y filmaban", dijo el KWS en un comunicado.
"Ampliamente documentado y admirado a nivel mundial, se convirtió en un verdadero embajador de Amboseli y un símbolo de conservación exitosa", añadió.
A pesar de su imponente presencia, Craig tenía un carácter muy tranquilo y permitía que lo observaran desde excepcionalmente cerca, siempre acompañado por un guardabosques asignado especialmente para este paquidermo.
La ONG Amboseli Trust for Elephants, que se dedica a investigar a estos animales, confirmó a través de la red social X que murió por "causas naturales".
Un elefante único
Craig nació en enero de 1972 de la matriarca elefanta Cassandra y era uno de los pocos "super tuskers" que quedan en África (caracterizados por colmillos con un peso de más de 45 kilos cada uno), lo que hacía de él "un monumento viviente del patrimonio natural de África".
Engendró a varias crías, "asegurando que su poderoso linaje y su carácter apacible perduren de generación en generación", subrayó el KWS, cuyas medidas de protección, en colaboración con conservacionistas y la comunidad local, hicieron posible la longevidad del elefante.
"El monitoreo continuo, las iniciativas contra la caza furtiva, la protección del hábitat y la gestión comunitaria garantizaron que Craig viviera en libertad y seguridad, demostrando lo que el compromiso colectivo con la conservación de la vida salvaje puede lograr", concluyó el organismo.
El número de elefantes en África ha disminuido un 60% durante los últimos 50 años, según los datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo que empujó a la institución a declararlos en peligro de extinción.
Sus principales amenazas son la pérdida de sus hábitats y la caza furtiva incentivada por la demanda del marfil, procedente sobre todo de algunos países asiáticos.
Se cree que muchos de los "super tuskers" que quedan vivos se encuentran en el ecosistema de Amboseli, debido la composición genética particular de esta población y a la protección que se les ha proporcionado.