Las principales figuras de Atlético Mineiro y Cruzeiro fueron abordadas por hinchas en los centros de entrenamiento y aeropuertos, en un clima de creciente presión sobre futbolistas y dirigentes.
Una serie de episodios recientes encendió las alarmas en el fútbol brasileño por el creciente nivel de presión y hostigamiento de las barras hacia jugadores y cuerpos técnicos. En los últimos días, hinchas de Atlético Mineiro y Cruzeiro se presentaron en los centros de entrenamiento y zonas de acceso para exigir explicaciones y resultados, con situaciones que involucraron directamente a figuras como Hulk, Bernard y Gerson.
HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO
En Atlético Mineiro, un grupo de simpatizantes de los sectores más radicales de la torcida se autoconvocó en el predio de entrenamiento de Belo Horizonte para increpar a los futbolistas tras la última práctica. El foco principal de los reclamos fue Hulk, capitán y referente del equipo, señalado en medio de rumores sobre una posible transferencia a Fluminense. El delantero decidió bajarse de su vehículo para dialogar con los hinchas y escuchar los cuestionamientos.
A sus 39 años, Hulk sigue siendo la principal figura del plantel. En la última temporada disputó 33 partidos oficiales, convirtió ocho goles y dio nueve asistencias, con actuaciones destacadas en la Copa Sudamericana. Sin embargo, la derrota en la final continental y la falta de títulos profundizaron el malestar de la hinchada, que también exigió la obtención del Campeonato Mineiro y cuestionó el rumbo institucional del club.
“Intentaron retratarme como el villano, pero nada de lo que dijeron es cierto”, afirmó Hulk tras el episodio, negando cualquier negociación en curso y rechazando las versiones sobre su salida. Además, apuntó contra rumores que lo vinculaban con un pedido de rescisión y aseguró que respeta plenamente al entrenador Jorge Sampaoli.
La protesta también incluyó críticas hacia la dirigencia del club, cuestionada por su gestión y por una presunta vinculación con una investigación por lavado de activos en una entidad bancaria local. En ese contexto, los hinchas reclamaron transparencia y resultados tanto deportivos como administrativos.
La presión no se limitó a Mineiro. En Cruzeiro, la llegada de Gerson —procedente del Zenit y en la transferencia más cara de la historia del fútbol sudamericano, por unos 35 millones de dólares— estuvo marcada por la presencia de hinchas en el aeropuerto y en el centro de entrenamiento, donde le recordaron públicamente la responsabilidad que asume como figura del equipo.
En paralelo, Bernard, delantero de Atlético Mineiro, también fue blanco de comentarios directos y agresivos en redes y en la vía pública. En un video que se viralizó, un integrante de la barra le recriminó su nivel futbolístico con frases despectivas, profundizando la sensación de hostigamiento hacia los jugadores.
Los episodios se suman a situaciones similares ocurridas en otros clubes, como la intervención de la barra de Santos durante la presentación de Gabigol, y reflejan un patrón de creciente exigencia, exposición y presión directa de los hinchas brasileños sobre futbolistas y dirigentes, generando preocupación en el ambiente por los límites entre el reclamo deportivo y la intimidación.