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Opinión y Actualidad

El año en que Donald Trump pateó el tablero de la doctrina geopolítica y comercial

Desde su segunda llegada a la Casa Blanca en enero de 2025, el líder republicano pisó el acelerador y fue a fondo para cumplir con tres promesas centrales: controlar la economía, combatir la migración ilegal y ponerle fin a las guerras.

Hoy 05:20

Por Julieta Scattini, en diario Ámbito
Hace un año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó a la Casa Blanca para comenzar su segundo mandato con importantes promesas y una fuerte determinación para cumplirlas. Los principales ejes de su campaña fueron mejorar la situación económica, combatir la migración ilegal y terminar con las guerras a nivel mundial. Sin dudas, con políticas agresivas, desde el primer día de su gestión, puso el pie en el acelerador para cumplir con cada uno de estos puntos, y a pesar de la creciente polarización que generaron sus medidas, todo indica que seguirá en este camino.

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Los primeros días de 2026 quizás ilustran el avance de la administración trumpista en todos sus frentes: concretó la incursión militar en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro y aseguró que él tiene el control del país; amenazó a Irán; justificó el asesinato de una civil en Minnesota por parte de las fuerzas anti migratorias y volvió a cruzarse con el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por sus decisiones en materia monetaria.

Trump va por todo, acumula poder, y no se muestra preocupado por las consecuencias. De todas formas, si bien su base electoral apoya su avance en las promesas que hizo al llegar a la Casa Blanca, su imagen empieza a empeorar: el 41% de los estadounidenses respalda su gestión aunque el 58% desaprueba lo hecho desde su regreso a la presidencia, según una encuesta realizada en los últimos días por Reuters/Ipsos. Las cifras son malas para los estándares de los presidentes estadounidenses aunque no es el punto más bajo de su gobierno.

Este año, el 3 de noviembre, habrá elecciones de medio término donde se elegirán 36 gobernadores, 33 senadores y la Cámara de Representantes completa, lo cual podría cambiar el panorama de poder para Trump para la segunda parte de su administración. Además de los malos resultados que vio el Partido Republicano en los comicios locales que se llevaron a cabo en noviembre de 2025, las encuestas no anticipan un panorama favorecedor para el gobierno.

De cara a estas nuevas elecciones, Paula Giménez, analista del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE), advirtió en diálogo con Ámbito que "la prioridad de los estadounidenses es económica, no geopolítica: costo de vida, deuda, empleo y estabilidad. Sin cambios en ese frente, la radicalización del discurso difícilmente alcance para revertir la tendencia electoral".

La inflación se mantiene como una preocupación central en EEUU
Lo cierto es que la situación económica fue uno de los factores que llevó a Trump a la Casa Blanca para su segundo mandato. Una de las preocupaciones centrales durante la administración de Joe Biden había sido la inflación, sobre todo durante los años de pandemia, y el referente republicano había prometido terminar con este problema.

En 2025, la inflación se mantuvo en el mismo nivel que durante el último año de gobierno de Biden (2,7%). Si bien la situación no empeoró, aún no logra que mejore.

El economista Federico Bernini, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, señaló que "lo que está impulsando la inflación es el importante déficit fiscal que tiene Estados Unidos". "No está claro cómo harían sustentable la situación fiscal al mediano largo plazo y, sumado a eso, Trump está impulsando la baja de la tasa de interés, es una señal para el otro lado. Eso tampoco ayuda al objetivo de la baja de inflación", explicó.

En ese sentido, advirtió que el objetivo del mandatario con la baja de tasa de interés que le reclama a la Fed busca impulsar la generación de empleo, otra de las preocupaciones crecientes para los estadounidenses, y analizó que la administración republicana tendrá que resolver un "dilema entre el desempleo y el aumento del nivel de precio".

A su vez, el economista Juan Carlos Hallak, especialista en competitividad internacional, también observó que otro punto desfavorable para el objetivo de bajar el nivel de precios es la disputa que lleva adelante Trump contra la Fed: "Está atacando muy fuertemente a Jerome Powell, eso afecta la independencia del Banco Central y se espera que pueda tener un efecto negativo en la inflación".

Aranceles: la herramienta política de Trump que podría perjudicar a la economía
También en materia económica, uno de los ejes de la administración trumpista fue la imposición de aranceles a las importaciones. No sólo fue utilizado como una herramienta de comercio exterior sino como un arma de negociación política para lograr imponer condiciones.

Aunque los efectos de la medida todavía no se pueden ver con claridad, advierten que podría ser perjudicial para la economía estadounidense. "Trump no los percibe como un error, sino como una herramienta geopolítica permanente, incluso a costa de tensiones internas. En una clara avanzada neoconservadora sobre el bloque globalista", señaló Giménez.

Bernini consideró que el régimen generalizado con aranceles diferenciados para cada país no se mantendrá en el largo plazo: "Es muy distorsivo. Va a empezar a generar problemas, menor actividad económica y probablemente también más desempleo".

En la misma línea, Hallak, expresidente de la Comisión Nacional de Comercio Exterior, cuestionó no sólo la imposición de los aranceles sino la forma en la que se aplicaron: "Esta discrecionalidad, la imposición, la imprevisibilidad. A mí todo eso me parece bastante negativo".

En cuento a cómo podría afectar este constante cambio de reglas de juego al nivel de inversión, agregó: "Es muy difícil saber el efecto neto. Un marco así de incertidumbre no es muy bueno en general para inversión pero los efectos de largo plazo están por verse, son muy difíciles".

Uno de los principales blancos de Trump con la imposición de aranceles fue China, cuya economía continúa avanzando y a pesar de los esfuerzos de Estados Unidos de contrarrestar este progreso. Después de avanzar de forma muy agresiva con esta política, el republicano y el líder chino, Xi Jinping, acordaron extender una tregua en su guerra arancelaria y se empezaron a calmarse las tensiones.

"Son las dos principales economías del mundo, necesitan comercializar entre sí. Trump sabe eso, China también. Así que ponen primero la la la las penalidades sobre la mesa y después ven quién necesita sentarse a la mesa a negociar primero", observó sobre este conflicto Bernini.

A su vez, Hallak sostuvo que a partir de este escenario podría darse una reformulación de las reglas del comercio internacional. "Eso podría ser un aspecto positivo. La Organización Mundial del Comercio (OMC) no viene funcionando, de antes de Trump. Estados Unidos se queja de que China no respeta las reglas del comercio internacional, principalmente lo que hace a los subsidios. Estaría bien un rediseño de las reglas para que sea más fácil poner formalmente con un procedimiento formal derechos compensatorios que contrapesen ese subsidio".

La política anti migratoria se instaló como una de las principales banderas de Trump
Si bien la situación económica se mantiene como una de las prioridades de los estaounidenses, otro de los puntos centrales durante el primer año de su segundo mandato fue el combate contra la inmigración ilegal. Desde el primer día, mostró que estaba dispuesto a impulsar fuertes políticas para avanzar en este sentido y las convirtió en una de las banderas de su gestión. A lo largo del año, deportó a 230.000 personas que estaban dentro del país y a otras 270.000 en la frontera, según un estudio de The New York Times. El número de deportaciones dentro de Estados Unidos ya superó al total de toda la administración de Biden.

Uno de los cambios sustanciales respecto al gobierno anterior fue la forma en la que se llevaron a cabo las deportaciones. Durante la gestión de Trump, se hicieron de manera mucho más visible y disruptiva, en las calles, casas o incluso lugares de trabajo. La Casa Blanca celebró el trabajo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que antes solía operar en cárceles locales, con personas ya detenidas, y hacía un trabajo más "silencioso".

A su vez, el número de personas intentando cruzar la frontera sur cayó a cifras récord, lo cual explica la disminución de las personas arrestadas y deportadas en la frontera, en relación a años previos.

En total, no hubo una variación tan marcada. El número de deportaciones durante el primer año de gobierno de Trump fue de 540.000, menos que los 590.000 y 650.000 de 2023 y 2024, respectivamente. Sin embargo, como fue mencionado, durante la gestión de Biden, las deportaciones se concentraron en la frontera y no dentro del país.

Sobre este punto, Giménez analizó: "La política migratoria sigue siendo un activo electoral para su base, pero se ha convertido en un factor de polarización estructural de la sociedad estadounidense y comienza a mostrar un desgaste significativo: provocó protestas masivas y denuncias internacionales por violaciones a los derechos humanos".

Intervención y negociación: la política exterior de Donald Trump
Al margen de las duras políticas puertas adentro, Trump marcó la agenda geopolítica en todo el mundo, no sólo por sus medidas arancelarias, sino por su intervención en distintos conflictos. Sobre este aspecto, Giménez consideró que uno de los logros más importantes del gobierno republicano fue "reordenar la política hemisférica mediante una Doctrina Monroe 2.0, asegurando a América Latina como retaguardia estratégica frente a China".

Cuando llegó al gobierno, prometió ponerle fin a las guerras entre Israel y Hamas y Ucrania y Rusia. En el primer caso, logró un avance -y en el medio celebró y se atribuyó el fin de la "guerra de los 12 días" entre Israel e Irán- con un acuerdo de paz cuya segunda fase acaba de comenzar.

Respecto al conflicto entre Ucrania y Rusia, el panorama parece cada vez más complejo. A diferencia de la administración de Biden, tomó distancia de Volodimir Zelenski, con quien tuvo un fuerte cruce público, y se acercó a Vladímir Putin, aunque tampoco logró avances en ese sentido.

En el comienzo de 2026, su atención en materia geopolítica estuvo puesta en Venezuela. El pasado 3 de enero, Estados Unidos concretó una incursión militar a Caracas para capturar al dictador Nicolás Maduro, quien será juzgado por narcotráfico en los tribunales de Nueva York. Luego del operativo, Trump afirmó que su administración se hará cargo del control del país latinoamericano, afianzó relaciones con la actual presidenta encargada Delcy Rodríguez y dejó en claro que su prioridad central era acceder al petróleo venezolano.

"La retórica agresiva y las intervenciones militares impulsadas por Trump —desde Venezuela hasta Groenlandia— se inscriben en una redefinición del imperialismo estadounidense, orientada a replegarse sobre Occidente y reafirmar el control hemisférico frente al avance del polo chino económico-financiero-tecnológico. Este precedente reordena el tablero regional y opera como un mensaje disciplinador continental", sostuvo Giménez.

Cómo continuará el gobierno de Donald Trump: sus principales objetivos
En los tres años que restan para el final de su segundo gobierno -sin posibilidad de reelección- todo indica que Trump mantendrá el camino que lo trajo hasta acá.

"El principal objetivo de Trump será dejar consolidado un nuevo equilibrio estructural, una verdadera avanzada neoconservadora que reconfigure el Estado y la proyección internacional de Estados Unidos. Esto implica un Estado más securitizado, con mayores atribuciones para los aparatos de control y defensa; una política exterior abiertamente coercitiva, donde la fuerza militar y la amenaza directa se naturalizan como instrumentos de gobierno; y instituciones más debilitadas frente a un Ejecutivo fortalecido, con menor capacidad de contrapeso real", concluyó la analista de CLAE.