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Racing sufrió un duro golpe ante Gimnasia de La Plata en el Torneo Apertura

La “Academia” cayó por 2 a 1 en el estadio Juan Carmelo Zerillo.

24/01/2026

Lo primero que hizo Gimnasia fue correr como un maratonista. Conociendo la jerarquía de Racing, el plan de Zaniratto comenzó con la premisa de marcar en superioridad numérica. Sin espacios para Valentín Carboni y doblado Maravilla Martínez dentro del área, el Lobo empezó a ganar el partido corriendo más que la visita y neutralizando su ataque. También fue un velocista. Con pases directos, intentó aprovechar los espacios que dejó siempre un equipo de Costas que retrocedió muy mal y así generó las chances más claras del partido.

El golazo del partido para Gimnasia

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Hay más. En tiro, fue certero. Medalla de oro. A los 10 minutos, Nicolás Barros Schelotto hizo un golazo olímpico. Fue el primero de su carrera. Si bien fue con complicidad de Cambeses, el pibe de apellido ilustre en Gimnasia le pegó bárbaro: un zurdazo lleno de rosca y potente que se le metió por el segundo palo al gran arquero de Racing.

E se tempranero gol, cuando el partido recién se estaba acomodando, le facilitó el plan de acción al Lobo. Al equipo de Costas, sencillamente, le faltó fútbol. Llegó al debut oficial insólitamente sin haber jugado amistosos formales. Apenas un bloque contra Ameliano, en Ciudad del Este, y penando porque viajó a Chile sin poder enfrentarse a la U. Lo que de por sí ya era poco terminó siendo la nada misma. Y el equipo lo sufrió . Carboni, que llegó de Italia con poco rodaje, recién se está conociendo con sus nuevos compañeros. Y se notó. Con el jugador más talentoso por derecha, la Academia siempre atacó por izquierda. Un síntoma de lo perdido que estuvo el equipo de Costas en el Bosque.

El Lobo siempre fue más peligroso

Lo que sí tuvo fue la pelota, pero de poco le sirvió. Más del 70% de posesión para no saber qué hacer, subir demasiado a los centrales y no marcar en ataque. Así fue como Gimnasia estuvo dos veces cerca en el PT de irse al descanso 2-0. Cambeses atajó un mano a mano y otro remate salió desviado, siempre con los locales corriendo en soledad casi medio campo.

Pareció, entonces, que el benévolo 1-0 le iba a servir a Racing para reagruparse y salir con otro espíritu a jugar el segundo tiempo. Nada de eso pasó. Entró dormido, con asombrosa pasividad. Le ingresaron al área tocando por abajo y Torres, tras pase de Panaro, la mandó a guarda casi sobre la línea.

La ventaja de dos goles, con casi toda la segunda mitad por jugarse, fue un golpe de casi nocaut para una Academia confundida. Su técnico también pareció estarlo. Cuando Carboni se había conectado con la pelota para ganar confianza (lindo pase entre línea y una gran salvada sobre la línea para ganar un tiro de esquina), Costas lo sacó. En un triple cambio, por el del Inter entró Solari, un especialista para jugar al espacio. Y lo que menos había, perdiendo 0-2, eran espacios. L os ingresos que sí le hicieron bien fueron los de Conechny (más enchufado que un díscolo Duván Vergara) y Zaracho, con más fútbol que un atolondrado e impreciso Juan Nardoni.

De todas formas, el 1-2 fue más culpa de Gimnasia que mérito de Racing, que prácticamente no pateó al arco. Faltando siete minutos, Rojas tiró un centro, Insfrán salió pésimo y Conechny conectó de cabeza. Pero la Academia, en una tarde Olímpico, no fue un nadador capaz de llegar a la orilla.