Se cumplen 42 años de aquel episodio ocurrido en febrero de 1984 en la iglesia Cristo Rey de La Banda, un hecho que marcó la memoria religiosa y social de la provincia y que aún hoy genera debate y recuerdo entre los santiagueños.
El ingeniero Pedro Fils Pierre llegó a Santiago del Estero desde Haití a comienzos de la década de 1960, contratado para cumplir funciones técnicas en la Corporación del Río Dulce, una institución estatal que por entonces representaba un proyecto de desarrollo clave para la provincia. Sin embargo, su destino tomó otro rumbo: decidió ingresar al Seminario Católico y, tras su formación, fue ordenado sacerdote, desempeñando su ministerio en distintos puntos del territorio santiagueño.
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Su nombre quedó definitivamente ligado a un hecho ocurrido en febrero de 1984, cuando intervino en un caso que generó conmoción pública y una amplia repercusión mediática.
El inicio del caso
En los primeros meses de aquel año, una joven de 21 años, oriunda de Clodomira, comenzó a presentar episodios que preocuparon a su entorno: alteraciones en el comportamiento, convulsiones, reacciones violentas y relatos de pesadillas y alucinaciones. En su comunidad, el caso rápidamente fue interpretado desde una mirada religiosa.
Ante la desesperación, la familia decidió trasladarla a la iglesia Cristo Rey de La Banda, donde ejercía el padre Pierre.
La intervención en Cristo Rey
Según testimonios de la época, el sacerdote consideró que se trataba de un caso grave y convocó a un grupo de apoyo integrado por religiosas Doroteas, miembros de la Renovación Carismática y otros sacerdotes. Con autorización eclesiástica, se inició un proceso de oración y acompañamiento espiritual que se extendió durante más de dos semanas.
El hecho trascendió rápidamente y fue cubierto por medios locales, entre ellos El Liberal, Canal 7 y diversas radios de la provincia, convirtiéndose en tema de conversación en todo Santiago del Estero.
El momento culminante
De acuerdo con los relatos publicados en aquel momento, durante las sesiones la joven manifestaba conductas que los presentes interpretaron como signos de posesión. El episodio culminó el 17 de febrero de 1984, cuando el sacerdote dio por concluido el proceso de liberación espiritual.
Testigos afirmaron que la calma regresó al templo tras horas de oración intensa. Para los creyentes, aquello fue una demostración del poder de la fe; para otros, un fenómeno que mezcló religión, cultura popular y misterio.
Después de 1984
Tras aquel episodio, la joven rehízo su vida lejos de la exposición pública. El padre Pierre continuó su tarea pastoral en La Banda hasta su fallecimiento en 1995, siendo recordado como un sacerdote carismático y cercano a la comunidad.
Un hecho que quedó en la memoria
El exorcismo de 1984 no solo fue un acontecimiento religioso. Se convirtió en un fenómeno social que atravesó creencias, debates y miradas diversas dentro de la sociedad santiagueña.
Para algunos, fue prueba de una batalla espiritual real.
Para otros, un episodio que reflejó el clima cultural y religioso de la época.
Lo cierto es que, más de cuatro décadas después, aquel hecho continúa formando parte de la memoria colectiva de Santiago del Estero, ligado al nombre del padre Pierre, el ingeniero francés que eligió servir como sacerdote en La Banda.