La empresa de neumáticos Fate cerró sus puertas y despidió a 920 trabajadores. La crisis de producción se intensificó con la apertura de importaciones.
El anuncio del cierre definitivo de la planta en San Fernando no es un hecho aislado, sino el capítulo final de una agonía contable que se extendió por más de 25 años. La firma de la familia Madanes Quintanilla, que supo liderar la producción regional de neumáticos, quedó atrapada entre desequilibrios macroeconómicos, conflictos sindicales y pérdida de competitividad, factores que se volvieron determinantes en los últimos dos años.
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Las señales críticas aparecieron en 2019, con la presentación de su primer Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). Aunque logró atravesar la pandemia, la empresa arrastró un esquema de costos cada vez más difícil de sostener y un balance cargado de deudas, con escasa capacidad de reinversión.
Uno de los principales problemas fue la brecha de competitividad: producir en Argentina resultaba hasta 25% más caro que en Brasil y 50% más costoso que en el sudeste asiático, según auditorías internas. A esto se sumaban carga tributaria, costos logísticos elevados y presión sobre los insumos dolarizados.
La relación con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) también tuvo impacto financiero. Los conflictos de 2022 y 2023 afectaron la facturación y la confianza comercial, provocando la pérdida de contratos con terminales automotrices y obligando a Fate a concentrarse en un mercado interno que luego fue desplazado por importaciones más baratas.
En 2025, la situación pasó de delicada a terminal. Con ventas en caída y la planta operando al 30% de su capacidad, la compañía comenzó a perder dinero con cada unidad producida. El último balance reflejó números rojos significativos y la decisión final respondió a una lógica estrictamente contable: cerrar era menos costoso que seguir produciendo a pérdida.
Para el mercado, la salida de Fate deja un vacío que será cubierto rápidamente por importaciones. Para los analistas, el caso expone el desafío estructural de la industria pesada argentina frente a un escenario de mayor apertura y competencia global.