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Opinión y Actualidad

¿Un modelo exportador como sustituto del agroexportador o la apuesta por la tecnología?

Estos días de conflicto bélico en Medio Oriente pusieron de nuevo de relieve la energía y los alimentos. Las exportaciones argentinas consolidan un perfil agrícola y minero.

Hoy 04:47
Foto de archivo.

Por Ernesto Mattos, en diario Ámbito
Las Naciones Unidas declararon 2026 como Año Internacional de la Agricultura. El hecho busca destacar el papel esencial que desempeñan las mujeres en los sistemas agroalimentarios —desde la producción hasta el comercio—, a pesar de que a menudo no se les reconoce.

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Estos días de conflicto bélico pusieron de nuevo de relieve la energía y los alimentos. Esta semana salieron los datos de los complejos exportadores que publica el INDEC correspondientes a 2025. Si bien los términos del intercambio vienen mejorando en último tiempo, es importante analizar sobre qué base está dada la mejor performance.

Según el INDEC, la clasificación de complejos exportadores tiene “como finalidad vincular las materias primas y los productos no elaborados, semielaborados o terminados de una misma cadena productiva, a partir de una reclasificación de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM)”. Esta óptica aporta un análisis alternativo de las exportaciones y su relación con los distintos sectores productivos.

Comencemos con el análisis de los datos, las exportaciones de bienes alcanzaron u$s87.111 millones en 2025, lo que representó un aumento interanual de 9,3%. La evolución del año se explicó por una caída de 0,6% en el índice de precios y un incremento de 10% en el índice de cantidades respecto de 2024.

Las principales caídas en el índice de precios estuvieron concentradas en Trigo (-22,5%), Subproductos de soja (-20,6%), maní (-18,3%), semilla de girasol (-14,7%) y aceites crudos de petróleo (-13,4%). Por otro lado, en el caso del índice de cantidades estuvieron concentrados en dos productos, maíz (-10,5%) y carne (-5,4%). La contracara es justamente el incremento de las cantidades principalmente en porotos de soja (167,3%), semillas de girasol (140,3%), trigo (76,4%), aceites crudos de petróleo (41,6%) y aceites de girasol (28,5%). Por ende, se vendió más cantidad con caída de precios, excepto aceite de girasol. ¿La guerra tendrá impacto en los productos vinculados a la exportación argentina?

El presidente de la nación, en la apertura del 144° periodo de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, comentó: “Tenemos los minerales críticos que necesita occidente, tenemos la energía, gas, petróleo, energía nuclear y energía renovable, para abastecer cadenas de producción de escala. Tenemos tierra, agua y capacidad agroindustrial para garantizar la seguridad alimentaria del hemisferio. Y tenemos la ubicación: el extremo sur del continente, con salida a los dos océanos y presencia en la Antártida. Somos un eslabón natural de la cadena de valor estratégica de occidente”.

Exportaciones: se consolida el perfil de una Argentina agrícola y minera
Los complejos exportadores representaron el 93% de las ventas totales al exterior del período. En particular, los complejos sojero, petrolero-petroquímico, automotor, maicero, del oro y la plata, de la carne y el cuero bovinos, triguero, del girasol, pesquero y lácteo concentraron el 77,7% del total de las exportaciones. Dentro de estos complejos hubo un mayor crecimiento en las exportaciones de girasol, 49,7%; triguero, 32,0%; y oro y plata, 27,7%.

Mientras los datos de exportación consolidan un perfil de una Argentina agrícola y minera, hay un debate pendiente sobre esta mirada o modelo exportador, que algunos especialistas sostienen con datos que por error no considera a las importaciones para saber si ese sector productivo está aportando o demanda divisas.

Decir que “las exportaciones fueron de xxx millones” sin considerar las importaciones del sector, es una zoncera económica, diría Arturo Jauretche. Es una verdad a medias, porque para el análisis final y la toma de decisión se requiere de toda la información. Un sofisma decía los griegos.

El debate sobre el modelo exportador
La idea de “modelo exportador” fundamentada por un gran arco de los economistas y afines es una idea coincidente con el liberalismo económico -histórico- argentino. China plantea en su decimoquinto plan estratégico desde que adoptó los ciclos de política quinquenales al estilo soviético en la década de 1950, una apuesta a que la tecnología -no el consumo- impulsará su próxima fase de desarrollo a pesar de las crecientes presiones estructurales.

Para aportar al debate sobre el “modelo exportador, símil modelo agroexportador”, observemos a China. El primer ministro Li Qiang elogió la capacidad de China para resistir los aumentos arancelarios del presidente estadounidense Donald Trump, pero dijo que "el multilateralismo y el libre comercio están bajo severa amenaza" y anunció aumentos del 7% en el presupuesto de defensa, así como en investigación y desarrollo.

El plan quinquenal tiene como objetivo elevar el valor agregado de las "industrias centrales de la economía digital" al 12,5% del PBI e implementar nuevas políticas para un mercado de datos nacional integrado, la adopción de IA en toda la cadena de suministro y un sistema de seguridad de IA. Las ambiciones abarcan la biomedicina, la tecnología cuántica, la fabricación a escala atómica, los clústeres informáticos a hiperescala, la fusión nuclear, las interfaces cerebro-computadora e incluso la comercialización de robots humanoides impulsados por IA.

China pregona un multilateralismo y libre comercio no bajo las condiciones de la economía argentina actual sino con complejos exportadores mayormente tecnológicos que compiten en otros mercados como el estadounidense o europeo. Que un país periférico realice una política de libre comercio implica una aceptación de que no hay industria. Cuando lo hace un país central es que va a competir a otros mercados, hay industria desarrollada y la economía política esta atravesada por la tecnología. ¿Será necesario volver a Prebisch?

Economía y tecnología
Según el último dato publicado del INDEC sobre “Estadísticas de bolsillo III Sector manufacturero. Elaboración de alimentos y bebidas”, las empresas y organizaciones con multiactividad, multilocalizadas y que realizan investigación y desarrollo (I+D) de industria manufacturera y Elaboración de alimentos y bebidas eran un 11,6% y 8,6%, respectivamente.

Un dato, no comparable con el anterior, da una dimensión, publicada por la Organización Mundial de la Propiedad intelectual: “Las empresas estadounidenses siguen a la cabeza de las 2.500 empresas que más gastan en I+D. En 2022 su gasto en I+D aumentó notablemente, hasta superar los 500.000 millones de euros, un 12,7 % más que el año anterior”. Ese gasto (2022) equivale al 85% del PBI de la economía argentina.

“El segundo puesto lo ocupa China, con 679 empresas entre las que más gastan y una inversión en I+D en 2022 de 222.000 millones de euros, un 16,4 % más que el año anterior. Las empresas chinas que más gastan en I+D son los gigantes Huawei (20.900 millones de euros), Tencent (8.200 millones de euros) y Alibaba (7.600 millones de euros). Le sigue de cerca la Unión Europea, con 367 empresas entre las 2.500 que más gastan y 219.000 millones de euros de inversión, un 13,5 % más que el año anterior. Representa el 35%”, agrega. Con respecto a China y la Unión Europea, represento el 37% y 35% del PBI de la Argentina, respectivamente.

En la Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, realizada en Brasilia, el presidente Lula criticó la postura de figuras como el presidente estadounidense Donald Trump, lamentando que algunos líderes se enorgullezcan de su capacidad militar en lugar de asumir un compromiso real contra la pobreza. “Queremos, de forma soberana, dar alimentación a nuestro pueblo en cualquier país de América Latina”, concluyó.