La fallecida había pasado parte de su vida dándole comidas a los animales de la calle.
Una escena conmovedora se dio en Mérida, México, donde un grupo de perros asistió al funeral de Margarita Suárez, una mujer que los había alimentado durante años.
Margarina era conocida en la zona porque se dedicó durante gran parte de su vida a alimentar perros y gatos callejeros que vagabundeaban cerca de su domicilio. Desgraciadamente, su salud empeoró considerablemente a comienzos de marzo; aunque ni siquiera eso hizo que dejase de preocuparse por sus particulares compañeros.
La mujer siguió ofreciéndoles comida prácticamente hasta su último día de vida. Conociendo esta generosidad, es mucho más sencillo comprender lo que ocurrió el pasado 15 de marzo, día en que se celebró el funeral de la señora Suárez. A la ceremonia asistieron familiares, vecinos y amigos. Y por supuesto, en alguna de las tres categorías, al menos en las dos últimas, están incluidos sus perros.
Patricia, hija de la fallecida, cuenta que fueron apareciendo solos, con gesto triste y actitud respetuosa; incluso siendo sociables con quienes se acercaron a ellos.
Todos pensaban que podían ser propiedad de alguno de los trabajadores de la funeraria, pero ellos mismos confirmaron que no los habían visto nunca antes. Eran los perros callejeros de la difunta, que parecían querer despedirse de ella del mismo modo que el resto.
Según publica el diario español ABC, cuando los restos de Margarita Suárez fueron trasladados a la iglesia, un grupo de perros siguió al coche fúnebre. Después de esperar a las puertas del edificio, escoltaron de nuevo al automóvil hasta el tanatorio; y sólo se fueron por donde habían venido cuando el cuerpo estuvo listo para ser incinerado. Para los familiares de esta mujer mexicana fue reconfortante comprobar que el amor que ella sentía por los animales era correspondido.